Producto de la intensa sequía, la superficie sembrada con cultivos de rotación, que incluyen sorgo, maíz, trigo, girasol y chía, cayó en un 35% y la producción en un 70%, según un informe técnico presentado este jueves por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).
Según las cifras presentadas, de 858.000 hectáreas sembradas en el invierno de 2023, esta temporada solo se logró sembrar 558.000 hectáreas, lo que representa una reducción del 35% en superficie y, por ende, el riesgo de provisión para la cadena de alimentos en el país.
El informe de Anapo detalla que la producción de maíz se redujo en 71%; de sorgo en 75%; de girasol en 60%, de trigo en 58% y de chía en 78%.
“La producción de granos este año será una de las más bajas de la década, con una producción que estimamos llegará a solo 580.000 toneladas, frente a los 2 millones de toneladas que alcanzamos el invierno pasado. Esto significa que estamos frente a una disminución del 70% en la producción”, indica Fernando Romero, presidente de Anapo.
La drástica disminución se debe a la sequía, que recrudeció este año y causó que esta campaña se perfile como una de las peores crisis productivas de los últimos años.
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Producción
Romero enfatiza que las pérdidas de mayor relevancia se registran en la zona este del departamento de Santa Cruz, donde están afectados los municipios de Pailón, Cuatro Cañadas, San Julián y El Puente.
“De las 558.000 hectáreas sembradas, unas 330.000 fueron afectadas o perdidas. El sorgo, el trigo y el girasol son los cultivos más impactados”, remarcó.
Esta situación no solo afecta a los agricultores, sino también a los actores involucrados en la cadena productiva; desde proveedores de insumos hasta distribuidores y consumidores finales. “Estimamos que los productores perderán ingresos por al menos 190 millones de dólares; lo cual afectará a toda la cadena productiva de alimentos”, señala.
Ante este panorama, Anapo hace un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para atender las necesidades del sector.
“Acceder a nuevos eventos de biotecnología, asegurar el abastecimiento de diésel y proporcionar alivio financiero para que los productores puedan sembrar en la próxima campaña de verano es crucial en este momento”, sostiene Romero.
La incertidumbre respecto al abastecimiento de insumos agropecuarios importados también preocupa a los productores. “En estos momentos, los agricultores estamos muy preocupados y desesperanzados. Es imprescindible y urgente que el Gobierno nacional responda a nuestras propuestas para garantizar la producción de alimentos”, complementó.
La situación que atraviesan los productores este año, asegura Romero, pone en riesgo incluso la continuidad de la actividad agrícola en el país.







