Con una ley municipal, la llajua fue declarada como Patrimonio Cultural de La Paz. El Concejo aprobó la norma el martes.
La salsa, hecha a base a locoto, tomate y quirquiña, es una preparación que acompaña a la diversa gastronomía paceña y boliviana.
“La llajua es una expresión de nuestra identidad, de nuestra cultura, de nuestra gastronomía. Se degusta diariamente en hogares, en puestos de comida callejeros o en los mejores restaurantes de La Paz y del país”, justificó el concejal Óscar Sogliano, quien elaboró y propuso la norma.
“Esta salsa, en sus diferentes formas de preparación se constituye en uno de los acompañamientos favoritos de la mesa de los paceños, cuya larga tradición de existencia hace que deba enaltecer su importancia”, explicó.
La ley aprobada por el Concejo insta al Ejecutivo edil establecer mecanismos de protección y promoción de la llajua como un elemento importante del patrimonio cultural del municipio de La Paz.
LOCOTOS Y TOMATES
La base primordial de esta salsa son los locotos y tomates. A esta base se han introducido otras variantes, según la idiosincrática geográfica, es decir por los distintos departamentos.
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Si bien la llajua es de origen inca (quechua), existen migraciones internas dentro del territorio nacional que llevan sus tradiciones culturales y culinarias con ellos y que, sin embargo, se van modificando, señala la comunicadora Tatiana Mancilla.
En los nueve departamentos de Bolivia la llajua es indispensable y tradicional. Por eso se ha convertido en una salsa nacional que forma parte de nuestra herencia e identidad culinaria.







