La caída en los precios de la soya y el maíz se profundiza a medida que se acerca el final del año comercial, impulsada principalmente por las expectativas de cosechas abundantes en Estados Unidos (EEUU). Según el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), se prevé una producción récord de soya y maíz para la temporada 2024-2025, lo que está presionando a la baja los precios de estos importantes productos agrícolas.
El USDA proyecta que la producción de soya en EEUU para 2024-2025 alcanzará las 125.2 millones de toneladas, un aumento de 4.2 millones de toneladas respecto a la estimación del mes pasado. “La primera proyección de rendimiento de soya basada en encuestas es de 3,576 kilos por hectárea, 80.8 kilos más que el mes pasado”, señala el informe (en Bolivia se estima que el rendimiento fue de 2.130 kilos por hectárea en 2023). Esta abundante oferta ha llevado a una revisión a la baja del precio promedio de la soya, que ahora se estima en $us 293.8 por tonelada, $us 8.2 menos que la proyección anterior.
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EEUU
Para el maíz, la situación es similar. La producción en EEUU se pronostica en 383.5 millones de toneladas, 1.2 millones más que el mes pasado. “El primer pronóstico de rendimiento de maíz basado en encuestas, en un récord de 11,504 kilos por hectárea (el rendimiento en Bolivia se estima que fue de 3.730 kilos por hectárea en 2023), esto es 131.7 kilos más alto que la proyección del mes pasado”, destaca el USDA. Como resultado, el precio promedio del maíz recibido por los productores se redujo en $us 3,9 y situándose ahora en $us 165.3 por tonelada.
La caída en los precios de estos granos tiene implicaciones significativas para los productores bolivianos, quienes compiten en el mercado global. Stefan Vogel, gerente general de RaboResearch Australia y Nueva Zelanda, advierte: “El suministro mundial de granos parece estar a punto de mejorar. Si bien la producción de maíz en la región del Mar Negro está sufriendo calor y clima seco y los rendimientos de trigo del norte de Europa decepcionan después de una temporada extremadamente húmeda, los problemas generales de producción en esas regiones no parecen lo suficientemente significativos como para impulsar los precios sustancialmente más altos”.
A nivel global, el USDA proyecta un aumento en la producción de oleaginosas para 2024-2025 de 4.1 millones de toneladas, alcanzando 626.5 millones. “La producción global de soya se incrementa en 6.3 millones de toneladas a 388.9 millones debido a una mayor producción en Estados Unidos, Ucrania, Rusia, India y Benín”, detalla el informe.
El comercio soyero mundial también se ve afectado. El USDA indica que “las exportaciones globales de soya se incrementan en 0.9 millones de toneladas a 164.4 millones debido a mayores exportaciones de Estados Unidos, Ucrania, Rusia y Benín, parcialmente compensadas por menores envíos de Argentina”.
Datos
En cuanto al maíz, la producción global para 2024-2025 se pronostica 7.3 millones de toneladas menor, en 1,365.2 millones. “La producción de maíz en el extranjero se reduce debido a recortes en la UE, Rusia, Serbia, Ucrania y Moldavia”, explica el USDA. “Para la UE, Serbia y Rusia, el calor extremo y la sequía en el sureste de Europa y los distritos del Cáucaso Sur y Norte de Rusia durante el mes de julio reducen las perspectivas de rendimiento”.
Estos cambios en el mercado global podrían presentar tanto desafíos como oportunidades para los productores bolivianos. Por un lado, los precios más bajos podrían reducir los ingresos de los exportadores. Por otro lado, la reducción en la producción en algunas regiones clave podría abrir nuevas oportunidades de mercado para aquellos productores que se mantengan competitivos.
La situación actual subraya la importancia de las estrategias de gestión de riesgos para los agricultores. Como señala un análisis de la Universidad de Illinois, “los precios bajos de los cultivos son uno de los principales riesgos que los agricultores deben gestionar para sobrevivir y tener éxito. El riesgo de los precios es el segundo riesgo para la producción agrícola después de los riesgos climáticos de temporada y ambos plantean desafíos reales para los ingresos agrícolas”.
A medida que se acerca la temporada de cosecha en el hemisferio norte, los mercados estarán atentos a cualquier cambio en las proyecciones de producción. Cualquier evento climático adverso o ajuste en las estimaciones podría tener un impacto significativo en los precios. Los productores y comercializadores bolivianos deberán mantenerse informados y ágiles para responder a estos cambios.







