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Según el economista Hernán Letcher, la vida en Argentina es cada vez más cara, al haberse reducido su poder adquisitivo de grandes sectores. Las políticas del presidente Milei benefician principalmente a grandes empresas.
Argentina enfrenta un escenario económico crítico marcado por una inflación persistente, un tipo de cambio apreciado y salarios que no logran mantener el ritmo de los crecientes precios. Según el economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), esta combinación ha hecho de Argentina un país cada vez más caro para sus ciudadanos, afectando especialmente a la clase trabajadora.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la economía argentina ha atravesado un proceso de desregulación, particularmente en lo que respecta a los precios, lo que ha impactado negativamente en el poder adquisitivo de la población. “El salario mínimo en Argentina se ha quedado muy por detrás del costo de la vida. Si comparamos el salario mínimo y el poder de compra con una canasta de productos básicos, los argentinos necesitan más salarios mínimos para cubrir sus necesidades básicas”, explicó Letcher en diálogo con Xinhua.
La inflación, aunque ha mostrado una leve desaceleración desde diciembre pasado cuando alcanzó un preocupante 25,5%, sigue siendo elevada y los salarios no se han ajustado adecuadamente para compensar el alza de precios. “Los salarios registrados han mostrado una leve mejoría, pero en promedio se están moviendo por debajo de lo necesario para mantener el poder adquisitivo”, añadió Letcher.
Uno de los pilares de la política económica de Milei ha sido el mantenimiento de un tipo de cambio apreciado, utilizado como un ancla inflacionaria. Sin embargo, esta estrategia ha tenido un alto costo para la economía en general. “El problema es que, al mantener un tipo de cambio alto, Argentina pierde competitividad en el mercado internacional y termina siendo un país caro en dólares, tanto para extranjeros como para los propios argentinos”, señaló el economista.

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Esta pérdida de competitividad preocupa a diversos sectores financieros y empresariales, no solo por el encarecimiento de los precios internos, sino también por el peso de la deuda en términos de dólares, que se ve incrementado por la política cambiaria. “La insistencia en mantener este tipo de cambio está provocando que la deuda en dólares sea cada vez más onerosa, lo que agrava aún más la situación económica de los países, principalmente los emergentes”, advirtió Letcher.
Letcher subrayó que la situación es cada vez más alarmante. “El punto de equilibrio encontrado en la economía, donde los salarios son bajos y los precios siguen altos, está llevando a que la gente pueda comprar menos, afectando gravemente su calidad de vida”, explicó. Además, Milei volvió a poner en acción el impuesto a las ganancias para los trabajadores.







