Introducción: el Tigre se entera el viernes que está clasificado a la Libertadores como Bolivia 3 (deberá jugar una llave para meterse en fase de grupos) mientras Bolívar golea en casa contra la “U” de Vinto frente a 30.000 entusiastas hinchas. Es la clasificación decimocuarta de forma consecutiva: algo inédito en el fútbol boliviano. Deberíamos estar contentos los stronguistas pero no lo estamos.
Las preguntas surgen al tiro: ¿qué se ha hecho con tantos millones de dólares que ingresaron al club? ¿Se mejoró en algo la sede de la Colón donde desaparecieron hasta las sillas o el estadio Rafael Mendoza de Achumani donde deberíamos jugar siempre? ¿Por qué las dirigencias/presidentes de estos 14 años se solapan? El Tigre juega en Santa Cruz contra Royal Pari, un equipo en levantada. Si no gana, Bolívar -sin jugar- se proclamará campeón. Están en juego tres puntos. Y el orgullo.
Nudo: Rescalvo coloca como dupla delantera a Sotomayor y Guerrero, los que debieron jugar en el clásico. El español sienta en la banca a los Ursino, Ortega, Triverio, Wayar, Ramallo, Miranda y Arrascaita. ¿Cuántos de ellos seguirán al año? El Royal Pari del mexicano De La Torre se mete atrás con línea de cinco. Si pierde jugará el descenso indirecto.
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El gualdinegro tiene la pelota pero no tiene profundidad: su mal endémico. La maldición del lateral zurdo aparece de nuevo: se lesiona Roca, entra Quaglio. El gol llega otra vez de la mano del uruguayo Sebastián Guerrero (de menos a más en esta recta final).
Desenlace: la segunda parte es marca de la casa Rescalvo. El valenciano mete al equipo atrás, ante el penúltimo. Las bandas (ha entrado Dilan por Bustos) siguen siendo el gran problema/coladero, como en el clásico. El atigrado se pone en modo contragolpe pero las “contras” no aparecen (casi) nunca. Solo en un pelotazo de 50 metros, surge (otra vez) Guerrero. Un penal (tonto) de Aimar acorta la distancia.
Y entonces, ante el condenado a jugar el indirecto, Rescalvo saca a los dos delanteros (Sotomayor/Guerrero) y coloca tres de contención al medio: Cuéllar-Quiroga-Wayar. Con un solo punta arriba: Miranda, como en el clásico. Rescalvo es tozudo/testarudo. Así, sufriendo, llegan los tres puntos. El orgullo ha dicho presente.
Post-scriptum: el Tigre peleará hasta el final, como manda su antiguo testamento. Si gana el partido pendiente el lunes contra Oriente en casa, llegará vivo a la penúltima fecha. Y eso ya es mucho decir para un equipo que necesita una renovación urgente; que no tiene laterales; que carece de un entrenador capaz; que no posee dirigencia; que adolece de un presidente legítimo. Y cuya hinchada mengua como la luna.







