El director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Humberto Arandia, afirmó que la economía del país está “bolivianizada”, por lo que se pueden implementar políticas económicas que controlen la inflación.
“En este momento tenemos una Bolivia que se encuentra mayoritariamente bolivianizada, las operaciones se realizan la mayor parte en bolivianos. Por ende, existe una mayor capacidad de reacción de la política monetaria y fiscal que va a permitir, en la medida que se trate de un fenómeno de demanda, reducir también la inflación”, afirmó en entrevista con Bolivia Tv.
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Economía
El hecho de que la mayoría de las transacciones se realicen en bolivianos y no en moneda internacional, como el dólar, permite que el Gobierno pueda implementar medidas que regulen los precios y evitar la inflación.
En cambio, si se tratase de una economía ‘dolarizada’, el país sería “dependiente de los flujos internacionales”. De acuerdo con Arandia, en muchos momentos de su historia, Bolivia dependía del dólar, por lo que los momentos inflacionarios tardaban años en controlarse.
Además, la bolivianización es particularmente favorable para el país en estos momentos, debido a que el mundo entero atraviesa las consecuencias de la devaluación del dólar y su escasez.
Arianda explicó que Bolivia no está libre de este problema y se evidencia con los productos importados, los cuales se pagan en dólares y debido a los precios que incrementan en otros países el costo para el consumidor final llega con un costo adicional.
Inflación
Reiteró que este, junto a los bloqueos del ala evista del Movimiento Al Socialismo (MAS), fue uno de los motivos por los cuales la inflación acumulada a octubre llegó a 7,26%, la más alta de los últimos años.
Consultado sobre si Bolivia debería realizar cambios en la política económica, el director del INE consideró que es un tema que se debe evaluar con atención.
Utilizó como ejemplo el tema de la subvención de combustibles, debido a que muchos economistas y actores políticos piden que se deje de subvencionar, ya que se genera un costo extra al Estado.
“Si se levanta la subvención, el costo de la producción va a aumentar (…), un levantamiento abrupto de la subvención se traduciría en un incremento de precios sostenido y por ende en una mayor inflación”, explicó Arandia.
Sin embargo, consideró que si las condiciones climáticas se mantienen regulares y no hay mayores conflictos políticos, el país iniciará 2025 con una inflación más moderada.







