La Miss Bolivia Universo Juliana Barrientos al fin llegó a suelo boliviano y en su agencia de modelaje la recibieron en Santa Cruz como una reina y al ritmo de Saya de Cochabamba, la popular canción de los Kjarkas para la modelo oriunda de esa ciudad, y también la tamborita, compás tradicional de los cruceños.
“Ya estamos en casa y realmente muy feliz por el logro que hemos obtenido como mejor proyecto social y la clasificación al Top 12 del Miss Universo», declaró Juliana a su llegada.
Bailó al ritmo de la saya de su llajta con la corona y su banda del concurso de belleza que se llevó a cabo hace más de una semana en México y en el que quedó entre las 12 mujeres más bellas del mundo.
Compartió con su gente ese logro que para ella es el fruto del trabajo de todo un año con sacrificios que hizo lejos de su familia y con mucha disciplina.
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Juliana Barrientos
«Fue todo un año de trabajo junto a la agencia. Ver que estoy de regreso y que hemos alcanzado grandes cosas me llena de felicidad», acotó la modelo de 27 años.
A su turno la responsable de Promociones Gloria resaltó la responsabilidad y el trabajo de Juliana que la llevaron hasta la instancia final del Miss Universo 2024.
“Para nosotros, Juliana es nuestra Miss Universo y siempre lo será. Su desempeño refleja el trabajo y sacrificio de meses y este resultado premia también a Bolivia como un país lleno de potencial”, aseveró Gloria Limpias.
Desde México, donde Barrientos pasó unos días de descanso junto a su novio, la Miss anticipó que tenía muchas ganas de reencontrarse con los bolivianos y festejar juntos ese sitial que alcanzó para el país.
A su llegada, Juliana recibió mucho cariño de los cruceños que en gran número se dieron cita al aeropuerto internacional Viru Viru de esa urbe oriental, después descendieron en una mini caravana hasta la casa de la belleza, como denominan a la sede de Promociones Gloria.
Ahora tendrá una agenda muy nutrida con un tour por medios de comunicación para llegar a toda Bolivia y dejando un espacio para una actividad que la Miss aguarda con ansias. Se trata de una reunión con una olla común y así celebrar con su gente.







