Introducción: la desventaja del Tigre con respecto al club Bolívar (con un partido menos) es de diez minutos. No hay margen de maniobra. Las declaraciones pesimistas de Rescalvo no ayudan.
La vergonzosa gestión de Crespo (el mayor culpable de las constantes ausencias del técnico), tampoco. El rival, FC Universitario de Cochabamba, lucha por meterse en Copa Sudamericana.
Rescalvo se hace presente en el Capriles (gracias Ismael) y hace tres cambios con respecto a la derrota en Montero: Caire, Chura y Ramallo.
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En la banca aparecen otra vez Amoroso, Ayarza y Guerrero. El equipo del paraguayo Godoy se va a meter atrás para jugar con la desesperación gualdinegra. La hinchada atigrada es mayoría en Cala Cala.
Nudo: el Tigre (iba a decir de Rescalvo pero sería una falacia) tiene la pelota pero carece de fútbol: la tónica de los últimos tiempos. No sabe como desmontar las dos líneas de cuatro del “manzanero”. Carece de precisión y eficacia. Solo por derecha, con Bustos-Arrascaita se genera algo. Las “contras” son desaprovechas (¿se entrena en Achumani cuando el valenciano se va una vez sí y otra también?). En el último minuto de la primera parte, Ramallo metido de nueve (¿es ese su verdadero puesto?) se remueve y anota. El bajo nivel colectivo e individual se olvida tras el espejismo del gol.
Desenlace: la segunda parte va a ser una locura. Los stronguistas (vivos) tenemos el corazón a prueba de balas e infartos. La “U” de Vinto remonta con dos goles y el gualdinegro se despide del campeonato en ese momento. El segundo es un autogol de no creer de Triverio. Es un Tigre sin palabras. Todos se miran, las cabezas taladran el piso.
Rescalvo mete dos cambios: Miranda -que no ha tocado una pelota- se va por Guerrero; Ayarza entra por Ursino. Y luego, Dilan por “Chacho”. La igualada llega con un cabezazo prodigioso de Triverio: es el Quique de toda la vida. Wayar y “Pito” (Sotomayor grita titularidad) entran para una remontada milagrosa. En una jugada enmarañada, Caire (o Ayarza) logran lo imposible. Es el Tigre épico de toda la vida. El central argentino se va en ambulancia y deja con diez a su equipo. Rescalvo se ha equivocado otra vez al no guardarse un cambio; el del lateral derecho era innecesario; el de “Chino” Cuéllar, también.
En los descuentos, el charrúa Guerrero mete su primer gol. Festeja y llora, llora y festeja. Triverio, destrozado físicamente (con el tobillo colgando) es la viva imagen del equipo: dolor y gloria. El Tigre es una película de Almodóvar.
Desenlace: quedan 36 puntos en juego y el gualdinegro no se rinde todavía. A pesar de Crespo. A pesar de Rescalvo. Juega contra todos, incluido sus enemigos íntimos.







