Francia se instaló en semifinal sin que su referente – Kylian Mbappé, muy bien marcado – jugara a la altura de sus antecedentes y lejos de lo que el equipo espera de él. Puede saber a crítica, pero también constituye un reflejo de poder, de multiplicidad y holgura de recursos.
Inglaterra mereció más. Asumió generosamente el gasto del partido – un extraordinario duelo, hay que subrayarlo – y dejó escapar el empate cuando Harry Kane no fue capaz de repetir desde el punto penal. Tremendo derroche no es permisible para un duelo mundialista de cuartos de final.
En un cotejo tan parejo obtener ventaja representa un plus que acrecienta el reflejo de los números. Otorga alivio y condiciona al rival, cuyo esfuerzo necesariamente aumenta y consume reservas físicas y mentales.
El cuadro galo pasó arriba apenas transcurrido el cuarto de hora inicial. Tchouameni sorprendió desde veinticinco metros a Pickford, tras recibir una asistencia de Griezmann.
De ahí en adelante, y hasta más allá del descanso, el cuadro de Gareth Southgate buscó emparejar mediante distintas vías, aunque las asociaciones de Bukayo Saka y Kane consumaron el peligro mayor, dando lugar a que Hugo Lloris comenzara una faena de solvencia y lucimiento.
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En el arranque del complemento Bellingham encontró dos paradas del arquero, que sólo pudo ser vulnerado cuando Kane capitalizó una pena máxima luego de infracción de Tchouamani a Saka.
El encuentro se desató y así como Rabiot exigió al portero británico un frentazo de Maguire salió a centímetros de uno de los verticales. Era un ida y vuelta frenético, furioso.
Tal es que Les Bleus alertaron a través de un empalme de Olivier Giroud que Jordan Pickford desvió estupendamente. No obstante, casi de inmediato, ganó el centrodelantero mediante un frentazo potentísimo, a pase de Antoine Griezmann.
Y nuevamente los ingleses asumieron la misión de remontar. Hernández desplazó a Mount, uno de los hombres de refresco, y el VAR indicó al brasileño Wilton Sampaio la sanción del penal. Está expresado que Kane elevó en el momento menos oportuno.
La valía de un desempeño se desbarranca en el fútbol si no consigue eficacia. Los Three Lions dejaron el estadio Al Bayt y el certamen cargando ese tormentoso lastre.
El campeón vigente no tuvo en Mbappé al factor excluyente (Stones y Walker lo anularon), pero las cesiones de Griezmann y la presencia de Giroud cubrieron suficientemente la inoperancia del atacante del PSG.
Francia va detrás del bi y a pesar de las ilustres ausencias que registra su nómina conserva fortaleza indiscutible. Defiende idóneamente y manifiesta atributos contundentes en la vanguardia. La etiqueta de candidato permanece intacta.
(10/12/2022)







