La última torre funeraria de Chicani fue derrumbada. Era una las mejor conservadas de al menos 11 chullpares que se hallaban en pie hasta el año 1988. La Sociedad de Arqueología de La Paz denunció su destrucción y la inacción de las autoridades.
Esa institución constató recientemente que la torre funeraria fue destruida por Alicia Copa, quien es propietaria del predio donde se hallaba la chullpa en Chicani. Copa procedió a consumar la demolición desoyendo las rogativas de sus familiares y su abuela, una adulta mayor quien junto a su perro, eran los guardianes del monumento patrimonial.
Chicani es una población perteneciente al municipio de La Paz (ubicada a 11 kilómetros de distancia), donde se encontraba una gran cantidad de chullpas. La desaparición de la mayoría fue producto del crecimiento urbano.
La Sociedad de Arqueología de La Paz (SALP) denunció el hecho inicialmente a la Dirección de Patrimonio de la Alcaldía de La Paz.

“Hacíamos unas prácticas de campo con unos estudiantes. Al visitar la torre, porque siempre estamos por el lugar viendo que no se haya afectado, vimos que había sido alterado severamente. Fue hace poco más de un mes”, contó a LA RAZÓN el arqueólogo y docente universitario Carlos Lémuz.
El también presidente de la SALP explicó que Copa es la nieta de la dueña original del terreno, quien destruyó la chullpa sin escuchar razones. “Luego de que los comunarios le explicaron que no debía haberlo hecho y que era un delito, ella lo que hizo es colectar las piedras que había destruido y las volvió a apilar en el lugar como para mitigar esa acción”.
De acuerdo con Lémuz, en el lugar se estaba habilitando carpas para el cultivo de lechugas.
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Denuncia
“Ahora, el GAMLP debe iniciar un proceso penal contra Copa por destrucción de patrimonio penado en la ley con hasta ocho años de cárcel. No hacer este proceso podría significar para el Alcalde y los funcionarios del patrimonio la omisión del delito de incumplimiento de deberes”, dijo.
Una reciente prospección arqueológica efectuada por el Proyecto Arqueológico Chicani registró la presencia de rastros de siete lugares donde estuvieron emplazadas torres funerarias. “Una de ellas y con seguridad la mejor conservada, era la ubicada en este predio”, explicó Lémuz.

La destrucción se realizó sin que el Gobierno Municipal de La Paz o el de Palca tomaran previsiones para proteger este tipo de monumentos arqueológicos de loteadores, constructores, avasalladores, e incluso de los mismos comunarios o vecinos de Chicani.
Un antecedente reciente es de 2018, cuando se afectó una estructura funeraria compleja “mientras se abrían zanjas para la construcción del muro perimetral de un lote”. Este hecho se advirtió al Ministerio de Culturas, al Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas y la Dirección de Patrimonio del GAMLP.
Un convenio entre estas dos entidades y el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas de la UMSA dio paso a una primera fase de rescate del entierro colectivo. Se recuperaron así 24 individuos y se documentó una extraordinaria estructura funeraria. Sin embargo, a la fecha, el lugar sigue sin que autoridades tomen recaudos para protegerlo. El último daño no tiene reparación.
“Ninguno mostró iniciativa para hacer algo. Incluso teniendo en cuenta que el trabajo constructivo expuso los restos de seis individuos”. No obstante, la SALP y el Instituto de Investigaciones de Paleoparasitología de la UMSA iniciaron acciones para salvaguardar e investigar el sitio.







