Familiares, artistas y otros centenares de brasileños daban este viernes su último adiós en Sao Paulo a la cantante Gal Costa. La intérprete icono de la música popular falleció el miércoles a los 77 años.
El féretro de Costa reposaba sobre una alfombra roja en la entrada principal del edificio de la Asamblea Legislativa de Sao Paulo. Mientras, admiradores llegaban, muchos en pequeños grupos, para dejar flores y despedirse de la artista.
«En un Brasil con pocos ídolos, cuando se pierde a un icono de la cultura, de la música, todos nos morimos un poco», dijo a la AFP Maria do Socorro. La mujer, una jubilada de 67 años, se mostró muy afligida por la partida de la cantante.
«Gal es una estrella, ahora brillando en otra dimensión. Nos queda hacer fuerza para que otros de nuestros ídolos permanezcan un poco más con nosotros», agregó.
El hijo de la cantante, Gabriel, de 17 años, permanecía sentado próximo al cuerpo, acompañado por la viuda, Wilma Petrillo.
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Gal Costa falleció la mañana del 9 de noviembre en su casa en la capital paulista, informó su agencia de prensa, sin especificar las causas del deceso.
La artista canceló un concierto en el festival Primavera Sound de Sao Paulo el pasado fin de semana. Esto, tras ser intervenida quirúrgicamente en septiembre para extirparle un nódulo de la cavidad nasal.
Pero de vuelta a los escenarios se esperaba. Su sitio web incluía sendos conciertos en Sao Paulo y Rio de Janeiro, el 17 de diciembre y el 14 de enero.
Nació en Salvador de Bahía y era famosa por su voz única, su melena castaña y su sonrisa seductora. Gal Costa fue una de las principales figuras del movimiento tropicalista a fines de la década de 1960, junto con otros cantantes legendarios como Gilberto Gil y Caetano Veloso.
«Todos estamos tristes, (Gal Costa) es un icono del cancionero brasileño, pero esa estrella que brilló en la tierra continuará en el plano donde está ahora», dijo Dejair da Silva, un profesor de 52 años.







