No todos quienes fueron al cabildo del pasado domingo lo hicieron animados por el censo o por apego a los líderes cruceños. La masiva asistencia a la cita del domingo en la capital tuvo también como punto de reclamo la necesidad de reconocimiento. Esta demanda fue dirigida principalmente al Gobierno nacional.
El padre de una familia joven, que se encaminada al cabildo, explicó sus motivos a La Razón. “La verdad es que nos gustaría que se haga escuchar nuestra voz. Estamos de acuerdo en que el Gobierno ha sido sordo al hacer caso omiso de todo lo que estamos haciendo. No nos gustaría que nuestra lucha quede en nada”, afirmó.
Al respecto, el abogado y analista, Daniel Valverde, apuntó que “el Gobierno generó un caldo de cultivo favorable para que la gente se vuelque al cabildo. Hay como una sensación de desprotección y de que hay que reafirmar nuestra unidad ante un posible riesgo de que nos agredan o nos invadan o no nos tomen en cuenta”.
Vladimir Peña, exsecretario de la Gobernación cruceña, dijo que “más allá del censo o de la comprensión que se pueda tener sobre temas de representación política o de recursos, lo que ha movido a la gente fue el ninguneo del Gobierno. Esta actitud tan torpe de tratar con desidia a Santa Cruz, independientemente del lugar en que uno se sitúe, hace que la gente se sienta lastimada”.
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Peña prevé que “el desapego al Gobierno en Santa Cruz va a crecer. La gente ve que El Gobierno no toma en serio a Santa Cruz y la trata con cierto desprecio, independientemente de sus dirigentes”.
Reymi Ferreira, exrector de la UAGRM, explicó que estos sentimientos se ven particularmente incrementados en momentos de polarización intensa. En su criterio, esto es lo que se vio durante el paro indefinido y que contribuyó también para generar la asistencia masiva al cabildo.







