El presidente del Comité Interinstitucional, Vicente Cuéllar, insinuó que adelantar el Censo para 2023, como plantea, no afectará a la calidad de información.
“La calidad no es inversamente proporcional al tiempo”, aseguró el también rector de la Universidad Gabriel René Moreno, a Piedra, Papel y Tinta, de La Razón.
Añadió que la calidad de un trabajo no depende del tiempo, sino de los actores, pericia, experiencia, vivencia y formación profesional de quienes propician el evento.
De acuerdo con expertos internacionales, aspectos técnicos y, sobre todo el tiempo, imposibilitan que en Bolivia se pueda realizar el Censo de Población y Vivienda en 2023.
En criterio de Daniel Allende, experto del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), las distintas fases, como el censo experimental, deben ejecutarse un año antes de la consulta oficial.
La actualización cartográfica es otra de las etapas que demanda varios meses.
Sobre esta actividad, Carolina Cavada, del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), dijo que requiere un año.
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En la reunión técnica del 11 de octubre, los especialistas internacionales compartieron sus experiencias en otros países, por ello sugirieron realizar el Censo en 2024.
Cuéllar rechazó esa sugerencia y dijo que cada país es soberano, tiene diversos criterios de población, además de su topografía.
Con base en las características de cada país, indicó que los organismos internacionales no pueden definir la fecha de su realización.
“Discrepo con ellos que dicen que acortar tiempos influiría negativamente en la calidad del censo”, insistió.
El Decreto Supremo 4760 establece la realización del Censo en mayo o junio de 2024, norma que generó las protestas del Comité Interinstitucional. Originalmente, el empadronamiento debía ser el 16 de noviembre de este año.







