La enigmática aparición de drones en el cielo de Noruega puso en jaque al gobierno del país nórdico.
Este miércoles apuntó a los servicios de «inteligencia» de un gobierno «extranjero» e indirectamente culpó a Rusia de esos vuelos «inaceptables».
«Es inaceptable que la inteligencia extrajera haga volar drones sobre aeropuertos noruegos», declaró el primer ministro Jonas Gahr Støre, citado por la cadena NRK.
La policía había anunciado horas antes la detención de un ruso, hijo de un allegado al presidente Vladimir Putin.
El hombre fue acusado de hacer volar uno de estos aparatos no tripulados sobre el archipiélago noruego de Svalbard, en la región estratégica del Ártico.
Se trata de la séptima detención en pocos días de ciudadanos rusos acusados de hacer volar ilegalmente drones o sacar fotografías en este país.
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Noruega invadida por drones
Desde la invasión rusa de Ucrania, Noruega se ha convertido en uno de los principales proveedores de gas de Europa.
«Los rusos no tienen derecho de hacer volar drones en Noruega», declaró Støre, después de que uno de ellos cerca del aeropuerto de Bergen provocara una interrupción del tráfico aéreo.
En reacción a la invasión de Ucrania, Noruega prohibió, a semejanza de otros países europeos, los vuelos rusos sobre su territorio, tanto de aviones como de drones.
En las últimas semanas se han reportado varios vuelos de drones.
Sumado al presunto sabotaje de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en el mar Báltico, llevó a Oslo a reforzar la seguridad y aumentar la vigilancia de sus plataformas de petróleo y gas.
El archipiélago de Svalbard (Spitzberg) alberga una comunidad rusa relativamente grande, ya que su estatuto jurídico autoriza la explotación de algunos de sus recursos por ciudadanos extranjeros.
La embajada rusa en Oslo afirmó que en Noruega se vivía una «psicosis» y se quejó de que el ambiente repercuta en «turistas (rusos) normales».







