Las antigüedades egipcias coleccionadas por Auguste Rodin durante los últimos 20 años de su vida son presentadas por primera vez en París, en el museo que lleva su nombre. La muestra da luz a un nuevo aspecto de su obra.
La exposición se denomina Rêve d’Égypte (Sueño de Egipto).
El museo Rodin presenta unos 300 objetos egipcios de una colección iniciada por el ilustre escultor en los años 1890 y que proseguiría hasta el final de su vida. También son el reflejo de muchas de sus obras tardías, que son asimismo expuestas.
«Es una mirada retrospectiva que da nuevas claves sobre Rodin e ilustra sus búsquedas, como la expresión de una memoria interiorizada, de un conocimiento antiguo, invisible».
Esto es «Egipto», dice a la AFP la comisaria Bénédicte Garnier.
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En efecto, Rodin «colecciona para alimentar sus ambiciones estéticas (…)» agrega.
Rodin tuvo además una muy amplia colección de antigüedades, sobre todo grecorromanas. Al morir, en 1917, la colección contaba 6.500 piezas, de las cuales más de 1.000 egipcias.
Rodin «compró inicialmente pequeños objetos en los anticuarios parisinos, y luego adquiere antigüedades más importantes en tamaño y calidad», explica.
«Algunas antigüedades procedentes de excavaciones arqueológicas», precisa la comisaria.







