La muerte de Pablo Taborga en Puerto Quijarro, la agresión a indígenas ayoreos y el ataque con petardos a la refinería de Palmasola enlodan el paro indefinido en Santa Cruz.
La protesta en demanda de Censo en 2023 y la anulación del Decreto Supremo 4760 comenzó de manera trágica la madrugada del 22 de octubre.
Un enfrentamiento en Puerto Quijarro, frontera con Brasil, entre pobladores que acataban y rechazaban el paro dejó varios heridos y una persona fallecida.
Víctima
El difunto fue identificado como Julio Pablo Taborga, vecino de Arroyo Concepción y funcionario del gobierno municipal.
Allegados al Comité pro Santa Cruz informaron que Taborga, de 47 años, perdió la vida debido a que se asfixió por los gases lacrimógenos lanzados por la Policía.
Sin embargo, la hermana de la víctima, Selva, mostró un certificado médico que establece como causa de la muerte traumatismo encéfalo craneano (TEC) seriado, hematoma subdural (hemorragia en el cerebro) y politraumatismo.
Aprehensiones
Se supo que Taborga fue interceptado por una turba que le propinó una serie de golpes, sobre todo en la cabeza, con puños y palos.
Luego del hecho, la Policía intervino viviendas en Puerto Quijarro y aprehendió a Rubén Mario F. G., Samuel R. M. y Jaime A. D.
De acuerdo con Luis Fernando Atanacio, director del Servicio Plurinacional de Asistencia a la Víctima (Sepdavi), los tres ya se encuentran en el penal de Palmasola.
Ayoreos
El viernes, un grupo de indígenas ayoreos fue agredido física y psicológicamente cuando bloqueaba al ingreso del municipio de Concepción, en rechazo al paro indefinido.
Atanacio explicó que las agresiones “motivadas por sentimientos xenófobos (sic)” fueron lideradas por el subgobernador de Ñuflo de Chávez, Daniel Velásquez.
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Con el torso desnudo, al funcionario de Luis Fernando Camacho se lo ve amenazar con chicote a los ayoreos, en su mayoría mujeres y personas de la tercera edad.
Autores
Atanacio recordó que luego de las agresiones, los autores, sobre todo Velásquez, Jhonny Gómez y David Moreno se “vanagloriaron” por el incidente.
“Dijeron que los ayoreos son lacra social y personas que no tienen que vivir entre ellos”, contó.
De igual manera, los agresores amenazaron a los ayoreos con quemar sus casas si es que no obedecían la ley, sobre todo, el paro indefinido que exige Censo en 2023.
Apoyo
A pesar de que Atanacio dijo que no hubo quema de viviendas, en redes sociales circularon imágenes que mostraban varias casas de madera incendiadas y maquinaria pesada destrozar los inmuebles.
El Ministerio de Justicia anunció que brindará el apoyo jurídico y psicológico a las víctimas, mientras que la Defensoría del Pueblo expresó su preocupación por los ataques.
El viernes por la tarde el Velásquez difundió, mediante redes sociales y algunos medios de comunicación, fotografías asegurando que él había sido la víctima de los ayoreos.
Las fotografías mostradas de su espalda evidencian algunas heridas, por ello, anunció que iniciará procesos penales contra los indígenas.
Expulsión
Luego de la agresión a los ayoreos, pobladores de Concepción realizaron una asamblea en la decidieron la expulsión de dichos indígenas del municipio.
“Los ayoreos siempre ocasionan enfrentamientos y son causantes de robos, asaltos, avasallamientos y bloqueos para extorsionar a los transportistas y vecinos de la zona El Balneario”, fue el argumento.
“Los ayoreos tienen un lugar ahí, forman parte de la sociedad y nadie puede expulsarlos”, cuestionó Atanacio en La Razón.
Situación superada
“Lo otro sería volver a situaciones que hace años se ha superado. No puede ser que por tu etnia o tu forma de pensar te quieran sacar o relegar”, recordó.
El Gobierno brinda asesoramiento jurídico a los indígenas ayoreos para que puedan defenderse en la Justicia sobre la violencia que sufrieron.
Refinería
La noche del sábado, un grupo convocado por la Unión Juvenil Cruceñista atacó las instalaciones de la refinería Guillermo Elder Bell de la ciudad de Santa Cruz.
Los manifestantes lanzaron petardos contra las instalaciones, lo que puso en riesgo la planta.
Según el presidente de YPFB, Armin Dorgathen, los petardos pusieron en peligro la integridad física de los trabajadores, vecinos de la zona y las instalaciones donde se manipula combustible altamente inflamable.
Ataque
El ataque de los unionistas fue en contra de personas que mantenían un bloqueo en puertas de la refinería, en rechazo al paro indefinido.
De acuerdo con el Gobierno, los grupos de la Unión Juvenil Cruceñista llegaron a la refinería por órdenes de Rómulo Calvo y Luis Fernando Camacho, expresando agresividad y violencia.
Con el uso de petardos intentaron levantar el bloqueo.
Las investigaciones por los tres hechos están encaminadas y se dejó en claro que habrá sanciones para los responsables.







