En el tercer capítulo de su épico Abierto de Estados Unidos, Serena Williams pugnará el viernes por un boleto a los octavos de final que nadie logró a su edad, en una jornada que vio caer a otra veterana estrella, Andy Murray, a manos de Matteo Berrettini.
En otros cruces ya resueltos del Grand Slam, el español Alejandro Davidovich eliminó en la primera sesión al colombiano Daniel Galán, mientras en la noche saldrán a escena los candidatos Daniil Medvedev y Nick Kyrgios.
Pero, por encima cualquier otro nombre, Serena Williams ha sido la protagonista indiscutible de la primera semana en Flushing Meadows (Nueva York), donde se vive y se sufre cada uno de sus partidos como si fuera el último de su legendaria carrera.
Asombrando al mundo del tenis, que estaba listo para despedirla con honores en su debut el lunes, Williams doblegó primero a la montenegrina Danka Kovinic y después a la estonia Anett Kontaveit, toda una número dos del ranking mundial.
Su rival del viernes a las 19.00 locales (23.00 GMT) será la australiana Ajla Tomljanovic, número 46 del mundo y sin títulos en su palmarés a los 29 años, que competirá contra la leyenda y contra el ensordecedor ambiente de la mayor pista del mundo (23.800 aficionados).
Si Williams supera este obstáculo se convertirá, a sus casi 41 años, en la tenista más veterana en alcanzar los octavos de final de un Grand Slam desde el inicio de la era Open en 1968.
Para ello necesitará reponerse de los esfuerzos de una intensa semana con tres partidos en cuatro días, incluido el de dobles que perdió la noche del jueves junto a su hermana mayor, Venus.
Williams, campeona de 23 títulos de Grand Slam, anunció que está en la cuenta atrás de su carrera pero se resiste a confirmar si el adiós definitivo ocurrirá en Nueva York.







