DIBUJO LIBRE
En vista a los acontecimientos bélicos que se suscitan entre Rusia y Ucrania desde comienzos de año, mucho se ha hablado sobre polemología, causas de las guerras, estrategia militar y el vínculo entre guerra y política. De esta manera, nombres como Gastón Bouthoul, Carl von Clausewitz, Carl Schmitt y hasta Sun Tzu fueron desempolvados para intentar explicar alguna de las facetas de las ofensivas militares en Europa del este.
El término “polemología” proviene del griego “polemos” que significa polémica, disputa, confrontamiento, y “logos”, que es estudio sistemático de algo, en este caso, de la guerra.
La polemología fue introducida en 1945 por el sociólogo y economista francés Gastón Bouthoul como el estudio objetivo del fenómeno-guerra. Ese mismo año, Bouthoul fundó el Instituto Francés de Polemología (IFP) proponiendo la existencia de una necesidad biológica que consiste en la eliminación periódica y masiva de individuos en el marco de una función social auto-equilibradora.
Dicho de manera más sencilla, la causa de las guerras, —según Bouthoul— es la superpoblación humana.
Tal explicación, perteneciente al ámbito de biología social y de influencia malthusiana, no tuvo buena acogida en las ciencias sociales y políticas francesas, entendiéndose a la guerra, más que un efecto de la saturación demográfica, como una cuestión de naturaleza política o al menos un derivado de esta.
Un siglo antes, el general prusiano Carl von Clausewitz, en su complejo tratado De la guerra (1832), ya afirmaba que “en el seno de la política es donde se desarrolla el germen de la guerra”, complementando así su conocidísima frase: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.
Clausewitz, en sentido amplio, definía a la guerra como un acto de fuerza (violencia) para imponer la voluntad propia al adversario y, en específico, como una extraña trinidad compuesta por la hostilidad natural, el juego de azar (y de probabilidades) y el carácter de instrumento subordinado a la política. Así pues, el primer aspecto le concierne al pueblo, el segundo al ejército y el tercero al gobierno.
Con esta triada, Clausewitz le da forma a una ciencia política de la guerra que tiene al duelo (en escala ampliada) como el choque entre dos fuerza vivas que recíprocamente emplearan recursos, fuerza, voluntad y estrategia para doblegar al otro. Este tipo de relacionamiento guarda estrecha relación con la dicotomía amigo/enemigo de Carl Schmitt.
Carl Schmitt, en El concepto de lo político (1932), define a la guerra como la lucha armada entre unidades políticas organizadas (Estados) que procede de la extrema enemistad o “la negación óntica de un ser distinto”. La guerra total, según Schmitt, nace de la hostilidad y culmina en una sentencia de condena del vencedor contra el vencido. (Aquí pueden notarse similitudes con Clausewitz).
En un primer momento, Schmitt al reflexionar sobre la guerra, será muy apegado a los aspectos formales del derecho internacional (declaración de guerra, declaración de paz, Ius belli, uniformes, banderas, etc.) pero más adelante, en su Teoría del partisano (1966), reconocerá, por ejemplo, que la Guerra fría desestabilizó los conceptos de guerra convencional (guerra entre Estados o guerra civil al interior de un Estado) ampliando la gama de posibilidades a la guerra económica, guerra propagandística, guerra colonial, guerra popular, etc.
No obstante, en la definición de lo político, Schmitt tendrá ciertos reparos con Clausewitz: “[Si bien] los conceptos de amigo, enemigo y lucha adquieren su sentido real por el hecho de que están y se mantienen en conexión con la posibilidad real de matar físicamente (…) la definición de lo político que damos aquí no es belicista o militarista”. Igualmente, señalará que la guerra no es objetivo de la política, pero sí es una posibilidad real que cabe en ella.
Por su parte, el general chino Sun Wu, conocido en Occidente como Sun Tzu, iniciará su Arte de la guerra (400 a.C.) asegurando que “la guerra es un asunto de vital importancia para el Estado, [es] la provincia de la vida o de la muerte, [es] el camino de la supervivencia o de la ruina. Se requiere estudiarla profundamente”. Además, Sun Tzu afronta el dilema sobre quién debe estar a cargo de la conducción de la guerra ¿el líder político o el estratega militar?, naturalmente, se inclina más por el jefe de los ejércitos.
En suma, cuando se pregunta sobre la sustancia de la guerra, esta puede tener una explicación antropológica, histórica, sociológica, política o incluso filosófico-política. Al estudiar la guerra también debe distinguirse la historia militar (historia de los grandes combates bélicos) de la estrategia militar o la táctica.
La guerra, pese a tener gramática propia, ineludiblemente se encuentra vinculada a la política. A fin de cuentas, el sucumbir en esta es consecuencia de actos dependientes de la voluntad de los gobernantes.
(*)Javier García B. estudios en Filosofía y Derecho







