Rusia dijo este martes que estaba «extremadamente preocupada» por las fugas detectadas en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, y añadió que no descarta «ninguna» hipótesis, incluido un sabotaje.
«Estamos extremadamente preocupados por estas noticias», dijo a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que tachó de «alarmante» la información disponible al respecto.
«En efecto, la presión bajó significativamente», agregó.
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Preguntado sobre la posibilidad de que se trate de un sabotaje, respondió: «No se puede descartar ninguna opción».
«Es evidente que hay una especie de fallo (…) pero no podemos excluir nada», añadió el vocero.
Objeto de tensiones geopolíticas en los últimos meses, los dos gasoductos explotados por un consorcio dependiente del gigante ruso Gazprom no están operativos por la guerra de Ucrania, pero todavía están llenos de gas.







