Bolivia, 197 años de independencia
El Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), siempre se dijo, tiene la peculiaridad de ser un partido de los movimientos sociales, especialmente de los que constituyen el Pacto de Unidad (la CSUTCB, las Bartolinas, los interculturales, el Conamaq y la CIDOB). Sin embargo, con el expresidente Evo Morales ejerciendo la presidencia del partido, en los 21 meses de gestión del presidente Luis Arce, se vio con claridad la estructura autónoma que es el MAS como partido.
Este 6 de agosto menos mal que encuentra al MAS en un momento de tregua, esa que vino a mediados de julio, cuando al fin se reunieron las “tres cabezas”, léase Luis Arce, David Choquehuanca y Evo Morales, junto a otras altas dirigencias, y tras lo cual de súbito cesaron las ácidas críticas que Morales hacía al gobierno de Arce, las denuncias de usar al MAS para crear otro partido con que se acusaba al vicepresidente Choquehuanca, el cuestionamiento al liderazgo de Morales que venía desde algunas regiones.
A raíz de un momento de euforia del ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo que, en una concentración, dijo que “hay dirigentes y diputados” del MAS “que se están llenando los bolsillos” con la hoja de coca, en marzo de 2022, se desató una verdadera tormenta interna entre el partido oficialista y el Gobierno. Desde la queja de no hacer caso a denuncias por corrupción en el Ejecutivo hasta abiertas críticas a la gestión económica del Gobierno, la niña de sus ojos del presidente Arce, acaso el momento de mayor resentimiento, resquebrajamiento, de la relación fue cuando Evo Morales en una entrevista en una radio de alcance nacional, el 7 de junio, dijera que “jamás Juan Ramón Quintana estaría con este gobierno, jamás”, Quintana, uno de los ministros y acompañantes más cercanos al expresidente. Resentimiento cuando un dirigente del transporte del Trópico amenazó que si Arce no destituía a Del Castillo, vendría el bloqueo de caminos…


