Hasta este domingo suman a 15 los pacientes con viruela del mono en Santa Cruz, todos son masculinos de entre 23 a 46 años de edad, que se encuentran estables en su salud. Mientras, en Potosí se han descartado cuatro casos sospechosos, en la mayoría confundidos con la varicela.
El secretario de Desarrollo Humano de la Gobernación de Santa Cruz, Fernando Pacheco, informó que el último caso positivo se trata de un joven de 29 años edad que radica en Brasil, pero que actualmente se encuentra en la capital oriental. “Hay 15 casos confirmados en el departamento, siete han sido importados y ocho de ellos transmisión local”.
Por su parte, el jefe de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Potosí, Huáscar Alarcón, informó que los pacientes detectados como sospechosos no cumplían con el criterio epidemiológico ni con el clínico, que determinan al portador como positivo.
“Son casos que han sido descartados de manera rápida porque no cumplían con el criterio epidemiológico de nexo-contacto y tampoco el criterio clínico; eran más casos de varicela que la gente, por el susto, confunde al ver erupciones cutáneas en la piel del niño”, dijo.
Sobre el modo de transmisión, la viceministra de Vigilancia Epidemiológica, María Renee Castro, explicó que la viruela símica se puede contagiar de diferentes maneras. “Es importante aclarar a la población que esta enfermedad no está necesariamente ligada a la transmisión sexual, es una enfermedad que se puede transmitir por diferentes vías”, explicó.
Aclaró que una persona con la enfermedad puede contagiar el virus a través de las partículas de la saliva, por las erupciones que estén liberando líquido o mediante las costras.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó su máximo nivel de alerta para contener el brote de viruela del mono, que afectó a casi 17.000 personas en 75 países, uno de ellos Bolivia.
Éste es un virus endémico de África Occidental y Central que se transmite a los humanos a través de mamíferos como simios o roedores, de ahí el origen de su nombre. La transmisión se produce a través del contacto estrecho con un paciente contagiado, aunque supone un bajo índice de letalidad.







