La artista plástica Ejti Stih denunció ayer que sus cuadros fueron cortados por agentes antidroga en el aeropuerto antes de viajar a Europa. Luego del incidente, la pintora dijo que lo único que busca es que este tipo de hechos no vuelvan a ocurrir.
La eslovena, quien radica en Santa Cruz de la Sierra desde 1982, dijo a LA RAZÓN: “Espero que esto sirva para que en los envíos de obras de arte no pase nunca más algo así” y que la certificación presentada sirva para realizar un envío seguro.
“A pesar de que toda mi obra que viajaba a Europa a varias exposiciones, una por una, tenía permiso y certificado del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, a pesar de que fui personalmente al aeropuerto con el despachante de la Aduana, donde un can adiestrado para encontrar droga olió los tres tubos de pinturas, la lucha contra el narcotráfico se vio obligada a romper con cuchillo el material para mi exposición”, publicó inicialmente la artista en su página de Facebook.
Seguidamente, Stih recibió cientos de mensajes de apoyo de artistas y gestores culturales, además de seguidores de su trabajo. La publicación incluyó cuatro cuadros en los que se percibe los cortes que se hicieron.
La creadora viajará hoy a La Haya para la inauguración de una exposición de obras pictóricas de su madre, en ocasión de 30 años de relaciones diplomáticas entre Países Bajos y Eslovenia.
Consultada sobre la cantidad de obras que se afectó o si pidió alguna reparación, la artista aseguró que “yo solo espero que, a partir de esto, la certificación del Ministerio de Culturas pueda servir para que las obras de arte viajen ‘tranquilas’. Que pueda haber una coordinación mejor entre las instituciones”.
A su turno, el director general de Patrimonio Cultural, Gonzalo Vargas, ratificó que el Ministerio de Culturas dio la autorización respectiva. “Luego de analizar el tema, la conclusión es que fue un tema de competencias que sale de nuestras atribuciones”, dijo.
Aunque aseguró no tener información detallada del hecho, explicó que “aparentemente los perros en el aeropuerto detectaron el olor de los químicos con los que se hace el tratamiento de las pinturas”, lo que derivó en el corte de los cuadros.







