La bocina del tren resuena, e instantáneamente los toldos de este mercado cercano a Bangkok se pliegan uno tras otro para dejar pasar al convoy que roza a los transeúntes y a los puestos de fruta y verdura.
Seis veces al día, el ritual se repite en el famoso mercado de las vías del tren de Maeklong, popular entre los lugareños y los turistas extranjeros.
Lejos de ser el único en Tailandia, este mercado se convirtió a pesar de todo en uno de los más populares, con sus cientos de pequeños comerciantes instalados en un tramo de 500 metros, vendiendo de todo, desde productos frescos o ropa hasta souvenirs.
«Aunque pueda parecer arriesgado y peligroso, no lo es», declaró Samorn Armasiri, vendedora de frutas y verduras.
Su puesto está en manos de su familia desde los años 1970, y dice que jamás fue testigo de un accidente.
«Cuando un tren se acerca, el conductor hace sonar la bocina y recogemos todas nuestras cosas. Todo el mundo conoce bien el procedimiento», asegura.







