Pese a las bombas que caen sobre Ucrania, los diseñadores del país devastado por la guerra han querido exponer sus obras en el salón del mueble en Milán, para defender su patrimonio cultural saqueado por el ejército ruso, que destroza museos, teatros y galerías de arte.
«No es una guerra entre Ucrania y Rusia, implica a todo el mundo, es la guerra entre la democracia y el imperialismo» declara por teléfono a AFP la diseñadora ucraniana Victoria Yakusha, de 39 años.
Su exposición «Chornozem» («tierra negra» en ucraniano), presentada en los locales de la asociación cultural T12 lab, fue uno de los momentos destacados del «Fuorisalone» que se celebra paralelamente al Salón del mueble.
El color negro está omnipresente: «Sacamos nuestra fuerza en la tierra de nuestros antepasados. Ahora no podemos hablar a través de otro color» explica Victoria Yakusha desde Bruselas, donde vive desde hace dos años.
A través de su mobiliario contemporáneo, de estilo original y minimalista, esta gran figura del diseño ucraniano relata la historia de tradiciones ancestrales y técnicas artesanales de su país de las que ella extrae su inspiración.







