Caerse, romperse y levantarse. Soltarse, quebrarse, después amarrarse. Se repite hasta sanar o hasta dejar de sangrar, mientras ese cálido arroyo recorre dentro, a veces como jugo de naranja tibio y otras como cristales de hielo, pero siempre acompañado de ese estruendo latente que te recuerda estar aquí y que debes seguir, ese sonido intermitente llamado Pulso.
Ésta es la propuesta teatral del taller Ser y Estar 2022, dirigida por la actriz Patricia García y puesta en escena por más de 30 actores y actrices que compartieron su energía para la creación de esta obra colectiva que se estrenará el 26 de junio a las 19.30 en el Teatro Nuna (21 de Calacoto).
“Pulso nace de la vibración que nos une, como grupo. Al momento de decidir sobre lo que vamos a hablar, a veces no es necesario que lo saquemos en palabras, es una energía que se visualiza en todas las propuestas, en el mundo creativo del taller. De pronto nos abordan los mismos fantasmas y comenzamos (a crear)”, confiesa García.
La palabra pulso, según el diccionario, es una serie de pulsaciones perceptibles en algunas partes del cuerpo, como el tórax o la muñeca, debidos al movimiento alternativo de contracción y dilatación de las arterias y el corazón.
Normalmente, el corazón es símbolo del amor, sin embargo, en Pulso no se abordará solamente esa mirada, sino también se hablará de las arterias que lo envuelven y que nos conectan con otros seres o con uno mismo y cómo éstas se rompen para mostrarnos un nuevo camino o muchas veces, para abandonar el recorrido.
“Sacamos ese corazón, lo arrancamos y ya no es tan romántico como esa figura preciosa y bonita que nos remite al amor, sino éste que nos remite a estar vivos, y esto puede atravesar pulsiones muy diferentes, incluida la pulsión que nos acerca a la muerte, esa pulsión que comienza a apagarse”, explica la actriz.

El taller Ser y Estar trabaja de forma virtual y presencial. De estos salen a la luz las obras
Formas de latir
Para la creación de esta obra dejamos a un lado el color de la piel, y abordamos netamente las raíces, el color de la sangre como común denominador de un ser que piensa distinto y que tiene algo que decir, algo que mostrar. De esta manera se obtuvo un sin fin de material para formar un solo torrente sanguíneo.
“En la obra (…) hay un verse hasta la raíz, la bolivianidad también está presente, el ser boliviano, desde un sentido del humor, un humor negro, (salen a flote) las cosas que nos unen a nivel grupo y también se potencian las que nos diferencian”, sustenta la directora boliviana/española. “Pulso atraviesa las vísceras de uno, es como poner las tripas sobre la mesa, poder encontrarnos con nosotros de una manera más cruda”.
Para Irán Zeitún, cruceña que reside en La Paz, estudiante y actriz, “pulso es el todo que nos mueve, desde el palpitar de nuestro corazón que nos mantiene vivos. Es el paso del tiempo en las manijas del reloj y el constante movimiento del universo que nunca para”.
Para Paolo Iotti, paceño que reside en Berlín, miembro online del taller, “es como un ímpetu, como un llamado a entregar algo, aunque no sabes bien qué es. Te deja en cierto sentido descubierto, como vulnerable. Ahí es donde se hace Pulso”.
Como resultado de todas las igualdades y diferencias se crea una atmósfera roja, donde hilos vienen y van sujetando cuerpos, algunos caminando con objetivos y otros que solo están varados, respirando en automático, como un camión de cerveza con el conductor ebrio en los Yungas, que quizá se estrelle o por suerte, quizá no, o cuerpos que deambulan perdidos como una alemana en un barrio paceño.

Pulso y la dramaturgia
En versiones anteriores del Ser y Estar se solía trabajar con textos de Diego Aramburo, Camila Urioste, Claudia Eid, Jorge Alaniz, Laura Derpic, Denisse Arancibia, entre otros; sin embargo, hoy es la primera vez que no se trabaja con el texto de algún dramaturgo y que las palabras nacen de los mismos participantes.
La directora, manifiesta que “en esta oportunidad, a la hora de enfrentar la palabra, se tuvo que acudir a la dramaturga Katty Bustillos para que asesore a llevar la palabra de una manera dramatúrgica”.
De esas confesiones, nació un sin fin de historias con derroche de dolor y de fuerzas distintas, de sangre y carne, de renovación y de autodegradación, de vivencias familiares y vecinales, de salteñas vacías en formas de corazón, de huesos picados, de la vida, la muerte y el entremedio.
Ser y Estar nació de un sueño, “desde la intuición” de “Pati” —como la llaman los alumnos— y desde la necesidad de “querer compartir conocimiento”, sueño que ya tiene más de 10 versiones en la que se inscribieron alrededor de 30 a 50 seres, es decir, centenares de energías que atravesaron el proceso.
El taller ya tiene cinco años de vida y su creadora lleva enseñando más de 20. Personalmente, como actor y aprendiz, recorrí más de tres talleres del Ser y Estar, y cada experiencia fue enriquecedora, con cada compañero se aprende algo nuevo y la Patricia que enseña, también cambia, se renueva.
“Es el lugar donde me recargo de energía. La Pati actriz se desgasta mucho y la Pati (maestra) del Ser y Estar está constantemente en retroalimentación”, es la motivación que, según la mentora, le ayuda a seguir enseñando en el mundo de las tablas.
Miedo fue el resultado del primer Ser y Estar el 2017, y el mismo año llegó As you choose it (Como tú elijas); en 2018 nacen Salvavidas y Resistiré, Normal y Bloque el 2019. En plena pandemia, el 2020, se genera la primera obra virtual, Vulnerables y la segunda de la misma gestión, de manera semipresencial, con streaming desde el teatro, La Mentira. En 2021 vuelve de manera presencial con El Propósito y en diciembre del mismo año, Horizonte con una muestra de todo el recorrido del taller.
La última versión estará protagonizada por Daniela Aguayo, Ximena Alba, Juan Pablo García, Lua P. P. G. Guardia, Nicole Gonzales, Mateo Gonzales, Pricila Gorena, Céu, Marcelo Huarachi, Paolo Iotti, Lorena Iturralde, Karenine Jordán, Inés Langosch, Nathan Leaño, Martina Leaño, Candy Lizarraga, Andrés Maldonado, Devin Mercado, Valeria Miranda, Anna Montevilla, Fabricio Murillo, Francisco Ormachea, Jaime Ortiz, Camila Peralta, Andrei Pérez, Andrés Pérez, María Cristina Pol, Ariana Rodríguez, Óscar Romero, Mariana Santa Cruz, Cintya Vertiz, Irán Zeitún y Luis Zubieta.
Cada uno de estos cuerpos con nombre se volverán uno solo, y mostrarán, de alguna manera, que también se puede morir por dentro o que el dolor también es bueno, que el rojo sangrante tiene distintas tonos y pulsiones que ayudan a seguir latiendo.
* Este texto fue escrito por un integrante del Ser y Estar, con una playlist de fondo que contiene canciones como Marinero de Luces de Isabel Pantoja, Enjoy The Silence de Depeche Mode o Corazón Encadenado, de Camilo Sesto.








