Los incendios forestales son uno más de los contribuyentes a las emisiones de CO2 en el mundo, causan un daño inmenso, no solo al liberar toneladas de humo y gases dañinos a la atmósfera, sino también al consumir grandes extensiones de bosques. De hecho, diferentes investigaciones sobre incendios forestales demuestran que estos eventos son cada vez más frecuentes en el transcurso del tiempo, ya que existe una correlación más fuerte entre el aumento de temperatura y la ocurrencia de incendios en diferentes países.
Los incendios forestales pueden liberar grandes cantidades de humo y cenizas que perturban el ambiente y causan problemas de salud a los residentes cercanos al mismo, así como daños a la propiedad. También pueden aumentar la cantidad de escombros que deben eliminarse de la tierra, lo que contribuye a la erosión del suelo y la deforestación. Además, pueden estimular el crecimiento de nuevas plantas, que pueden apoderarse de áreas que alguna vez estuvieron dominadas por algún tipo de vegetación nativa.
Estos eventos pueden ser un peligro tanto para las personas como para el medioambiente, pero también pueden ser un peligro para las fuerzas o brigadas preparadas o especializadas en la extinción de incendios, porque suelen ser difíciles de contener, y el personal de extinción necesario para apagarlos suele resultar gravemente herido y con graves afecciones. Como resultado de estos riesgos, muchos gobiernos continúan promulgando regulaciones que prohíben el uso de fuego para la quema de residuos vegetales o para la habilitación de nuevas áreas de cultivos o algunas restricciones a la actividad humana en áreas propensas a incendios.
En el país, entre las diferentes fuerzas de combate, se encuentran las cuadrillas de bomberos comunales que están conformados por personas que viven en las comunidades y están dispuestas a actuar ante las emergencias por incendios en sus territorios; este conjunto de personas son un valioso grupo de primera respuesta que ha manejado con éxito múltiples incendios forestales, por ejemplo, en la zona de la Chiquitanía.
En los últimos años, las comunidades rurales comenzaron a ver los beneficios de contar con personas capacitadas que puedan responder de manera rápida y efectiva a los incendios que ocurren en su zona. Hoy en día, las cuadrillas de bomberos están empezando a ser ampliamente reconocidas para hacer frente a posibles incendios forestales. Esta primera respuesta local es crucial para brindar una respuesta rápida y apoyar en el combate y liquidación de incendios forestales, donde su conocimiento del territorio es clave para el éxito de las operaciones.
Como sociedad, queda la tarea de continuar apoyando mediante diversas instancias gubernamentales y no gubernamentales a este grupo de personas que cada vez va tomando un rol muy importante frente al combate de los incendios forestales en el país.
Rodney Camargo es subgerente en monitoreo y alerta temprana de riesgos ambientales de la FAN.






