El escultor paceño Ramón Tito Villegas falleció ayer por la tarde ante un injusto olvido de las autoridades nacionales y municipales, que desoyeron la solicitud de artistas que pedían un reconocimiento en vida para el prolífico y destacado exponente.
Tito, de 68 años, se dedicó por casi cinco décadas a la escultura y la pintura, y se encontraba batallando contra el cáncer en su domicilio. Cuando un diagnóstico médico lo desahució, su familia y artistas iniciaron una campaña para buscar apoyo para los gastos médicos; además de pretender que alguna autoridad le otorgue una distinción por su aporte al arte nacional.
Ninguna se pronunció ni comentó nada al respecto.
Ayer, el cuerpo del artista no resistió más y falleció en su casa ubicada en la zona Sur, camino a la Muela del Diablo, en el sector Alto Pedregal. Exactamente en la avenida El Escultor, intersección de la calle La Cultura 128. La avenida recibió ese nombre para homenajear a Tito Villegas, quien fue uno de los tres primeros vecinos del lugar.
Las nominaciones de esas calles tienen que ver con nombres de poetas, escritores y artistas plásticos, cuya idea y gestiones fueron del artista.
Ayer se realizó una ceremonia especial para la familia, mientras que hoy se efectuará el velorio para quienes quieran despedir al escultor en la Funeraria Valdivia, de 08.00 a 23.00. Se prevé que mañana sus restos sean cremados, cual fuera su voluntad.
Ramón Tito Villegas nació el 24 de agosto de 1953 en La Paz. Se inició en el arte a los 20 años, por lo que llevaba 49 en ese oficio. Como “un profundo conocedor de los misterios de la piedra” lo describe el crítico e investigador de arte boliviano, Harold Suarez Llápiz, quien acompañó y apoyó al escultor a lo largo de su carrera —a través de la página Arte y Cultura Boliviana—, durante su enfermedad y hasta el triste desenlace.
“La escultura boliviana ha perdido a uno de sus más destacados escultores. Formado por el gran Víctor Zapana Serna, se alejó del carácter hierático de la obra de su maestro, y se influyó más en las formas limpias de las curvas de las esculturas de Marina Núñez del Prado”, resaltó.
INSPIRACIÓN.
Asimismo, “Constantin Brancusi decía: ‘Busco la realidad interna y escondida, la esencia interior de las cosas, en su naturaleza perenne’. Las palabras del escultor rumano fueron la base del trabajo de Ramón: destacar la belleza de lo simple. Solo la piedra posee estos misterios”, sostuvo Suárez.
Recientemente, la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos presentó una carta de solicitud de audiencia al alcalde Iván Arias para hablar sobre la reducción del presupuesto del Salón Pedro Domingo Murillo (que Tito ganó en 1989) y la reposición del Premio Obra de una Vida. Buscaban que ese reconocimiento se otorgara a Tito Villegas.
El destacado creador falleció sin autoridades que lo visitaran, pero con la admiración de quienes conocieron su obra.







