El coronel Raúl Cabezas fue enviado a la cárcel por 180 días tras haberse encontrado en su domicilio un vehículo robado en Chile. “Es la presión pues”, respondió el exjefe policial ante la insistencia periodística sobre su opinión respecto a su acusación y envío a la cárcel.
Cabezas era comandante de la Policía Fronteriza de Uyuni, en el departamento de Potosí. En la audiencia cautelar de este miércoles se lo envió a la cárcel de Palmasola de Santa Cruz por la tenencia de un auto robado en Chile e internado de forma ilegal en Bolivia.
Cubierto con una gorra y un barbijo, el exjefe policial salió de los estrados judiciales hacia su detención preventiva por 180 días. Se acogió a su derecho al silencio en la audiencia fiscal y lo único que hasta ahora sostuvo es que su detención se debe a la presión.
Se lo detuvo el lunes y se lo trasladó a la capital oriental, donde se abrió una demanda penal por los delitos de uso indebido de influencias, enriquecimiento ilícito, receptación proveniente de delitos de corrupción y favorecimiento al enriquecimiento ilícito.
Cabezas se abstuvo de declarar en su audiencia fiscal.
En el reportaje se muestra que el líder del Grupo Búsqueda de Vehículos Robados (GBV), Hugo Bustos Alderete, llama por teléfono celular y habla con Cabezas y le explica que está tras un vehículo robado en Chile y que lo detectaron en el interior de su casa. Poco después se saca el motorizado robado del garaje y se lo deja abandonado, para que se lo lleven como habían acordado.
El caso derivó en la intervención de la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) en Santa Cruz y se nombró al coronel Carlos Alcázar en reemplazo de Juan Carlos Bazualto, como parte de la instrucción de remover a todos los funcionarios policiales.







