La oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos se declaró «consternada» por la muerte de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh durante una operación del ejército israelí en Cisjordania ocupada, y exigió una investigación independiente.
«Nuestros servicios están sobre el terreno para verificar los hechos», subrayó la oficina de Michelle Bachelet, exigiendo que «cese la impunidad» y reclamando una investigación «independiente y transparente de su asesinato».
La periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh, una de las estrellas de la cadena Al Jazeera, murió por disparos de bala cuando cubría una incursión del ejército israelí en el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania ocupada.
El canal qatarí dijo que la reportera, una palestina cristiana de 51 años, fue asesinada «deliberadamente» y «a sangre fría» por las fuerzas israelíes.
El ministro israelí de Relaciones Exteriores, Yair Lapid, aseguró que su país quería sumarse a una «investigación sobre la triste muerte de la periodista Shireen Abu Akleh».
«Los periodistas deben ser protegidos en las zonas de conflicto y tenemos la responsabilidad de llegar a la verdad», agregó.







