ECONOMÍA
En Bolivia y el mundo se estima que 1 de cada 10 niños vive sin sus padres biológicos. La violencia intrafamiliar, la crisis económica, el consumo de drogas, los problemas de salud y la migración, ubican a esta población en el umbral de la pobreza.
Son niños, niñas y hasta adolescentes que por los factores indicados viven sin el cuidado de sus padres o están en riesgo de perderlos, por lo cual están más expuestos a la pobreza y los hace vulnerables al abuso, la explotación y al abandono.
“En Bolivia, día a día, los casos donde se vulneran los derechos de los niños o niñas muestran una realidad difícil de aceptar. Son cerca de un millón de niños y niñas que están en riesgo de perder el cuidado de sus familias. Eso quiere decir que el 24% de la población infantil está en riesgo de perder el vínculo parental, entonces ese es un desafío muy grande”, comentó a LA RAZÓN Ingrid Johansen, directora ejecutiva de Aldeas Infantiles SOS Internacional.
PROGRAMAS. La ejecutiva estuvo de visita en el país, la pasada semana, con el objetivo de verificar el avance de los programas que ese organismo ejecuta en varias regiones de La Paz, El Alto, Cochabamba, Oruro, Potosí, Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.

El trabajo de Aldeas Infantiles SOS, está enfocado en el respeto de los derechos de las niñas y niños, como ser el de crecer en una familia, de ser amado, protegido, crecer en un ambiente seguro y que se garantice su educación.
Datos de la organización no gubernamental, revelan que en el país más de 970.461 niños y niñas son afectados por la vulneración de su derecho de vivir en una familia.
En ese marco, al concluir su visita, Johansen calificó de positivo el trabajo que se lleva adelante en Bolivia, asegurando que el país tiene uno de los “mejores” programas de la región.
“Estuve visitando estos programas no me he decepcionado. En general, si nosotros comparamos con otras asociaciones nacionales y países vemos que Bolivia tiene excelentes programas, muy bien establecidos, cuentan con personal sólido y todos los programas tienen todas las condiciones”, sostuvo.
Pese a ello, un total de 7.347 niñas, niños, adolescentes y jóvenes están en riesgo perder el cuidado familiar y el derecho a vivir en familia.
“Pienso que el desafío clave es la necesidad de cumplir los objetivos trazados por Aldeas Infantiles SOS y proteger a las niñas y niños bolivianos”, dijo.
De acuerdo al último informe de Aldeas Infantiles SOS, el 53% de los recursos de este organismo provienen de fondos internacionales, 24% de patrocinios también internacionales y el 23% de ingresos locales (actividades de recaudación de fondos, aportes del Gobierno, empresas, alianzas interinstitucionales, entre otros.).
Asimismo, el 85% de estos ingresos son destinados de forma directa a los niños y niñas de los diferentes programas.
PANDEMIA. Tras dos años de COVID-19, Aldeas Infantiles SOS en Bolivia, brindó atención directa e indirecta a 7.347 niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Además, 2.261 padres y madres de 1.531 familias a través de servicios de fortalecimiento familiar, para evitar la pérdida del cuidado familiar, y de cuidado alternativo, para restituir el derecho a la familia.
“En la pandemia, cerca de 9.000 niños perdieron este cuidado, por eso estamos haciendo todos los esfuerzos, pero hay mucho más que hacer por la cantidad de niños que están en riesgo”, dijo Johansen.
Explicó que los equipos multidisciplinarios (compuestos por psicólogos, trabajadores sociales, abogados y terapeutas), identificaron que durante la pandemia, las niñas y los niños estuvieron expuestos a la violencia intrafamiliar.
En tanto, los jóvenes experimentaron problemas de salud mental, como la depresión.
De ahí que en los dos últimos años, se incrementó la demanda de los servicios de Aldeas Infantiles SOS para lo cual tuvieron que ampliar su labor a través de servicios digitales y redes sociales.
“En tiempos de dificultad, y más aún ante la pandemia actual, Aldeas Infantiles SOS representa lo mejor de la humanidad: la oferta de atención a un niño/a o una mano amiga a las familias necesitadas. Encarna la esperanza, la dignidad humana y la firme defensa del derecho inalienable de todo niño a crecer con sus derechos y libertades fundamentales cumplidos”, finalizó Johansen.







