MAMÁS ARTISTAS
Imparable. Esa es la palabra que mejor puede definir a Viviana Saavedra, productora y directora de cine y televisión. Gerente general de Producen Bolivia, ha sido parte de importantes producciones como América Tiene Alma (2009), ¿Por qué quebró McDonald’s en Bolivia? (2011) y Cuando los hombres quedan solos (2019), y alista como directora la película Tras la huella de un dinosaurio. Además del Bolivia Lab —un espacio de formación iberoamericano que data de 2009 y que ayuda en el desarrollo de proyectos audiovisuales de artistas emergentes, del que es directora— Viviana tiene dos hijos: Diego (28) y Nayara (19).
“Fui mamá muy joven. Mi primer hijo, Diego Clavijo Saavedra, llegó cuando trabajaba en ATB, así que siento que mis hijos acompañaron mi carrera. No es fácil porque la producción audiovisual demanda muchas horas y mucha dedicación, así que prácticamente mi trabajo fue compartido con la maternidad”, cuenta.

Diego nació cuando Viviana finalizaba la primera telenovela boliviana, Radio Pasión, y después tenía que ser parte de la película de Marcos Loayza, Cuestión de fe, pero ya no lo logró por la llegada de su primogénito. Así que después de los tres meses regresó a ATB a trabajar como productora de Acento Latino y directora de cámaras para fútbol.
Nueve años después nació Nayara Clavijo Saavedra. “Ella me acompaño en mi empresa de producción audiovisual Producen Bolivia y prácticamente en el Bolivia Lab y mis películas. No ha sido fácil combinar la maternidad con la producción audiovisual, no lo hubiera logrado sin el apoyo de las abuelitas Gloria Cuentas y, especialmente, María Luisa del Castillo, mi mamá”.

Sus hijos han sido el motor de sus sueños. “Ser mamá te da mayor sensibilidad y te permite crear pensando en el futuro. Diego me inspiró, pues el momento en que yo trabajaba en cine era complicado por las necesidades económicas que vivimos siendo artistas, nunca tenemos una seguridad económica y esto implica el sacrificio de toda la familia. Cuando trabajaba en la Alcaldía en 2012, como directora de la Escuela Municipal de Artes, y tenía un trabajo estable generaba estabilidad en mi casa, pero era un sacrificio porque no podía tener la libertad de crear. Fue entonces cuando decidí dejar mi puesto para filmar Cuando los hombres quedan solos, y mi hijo me dio la fuerza diciéndome que haga lo que yo soñaba y lo que me hiciera feliz. Entonces renuncié y me lancé a filmar la película”. Algo parecido pasó con Tras las huellas de un dinosaurio, en la que su hija le acompañó en la segunda etapa del rodaje.
Las anécdotas no faltan. Cuando Viviana hacía televisión salía a trabajar a las 5.00 y retornaba a mediodía para volver a salir a las 18.00 y regresar a las 23.00. Por eso, cuando renunció su hijo le dijo: “¡Mami, viniste a dormir!”, porque Diego pensaba que ella no dormía en la casa porque salía y llegaba cuando él dormía.
“Mi hija compartía fecha de cumpleaños con el Bolivia Lab de los primero años, el 8 de junio, así que decidí llevarla conmigo y viajamos muchísimo, especialmente al Taller Internacional de guion y a eventos como Ventana Sur. Creo que la clave fue involucrarlos desde pequeños con mi trabajo para que valoraran lo que hago y comprendan mejor las necesidades de mi trabajo”. Y ambos siguen su camino en el arte.
Diego es músico e ingeniero de sonido. Acaba de ganar una beca para una maestría en producción musical en Estados Unidos, lo que tiene a su mamá muy feliz y orgullosa. Nayara está estudiando Producción de moda en Argentina. “Estoy muy feliz de haber influido en ellos. No hay nada más hermoso que crear y hacer lo que te gusta”.
Texto: Miguel vargas







