MAMÁS ARTISTAS
En su casa, la música es tradición. Su tío es Cergio Prudencio, el creador de la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos; su hermano Luigi es un eminente guitarrista clásico que prosigue sus estudios en Alemania con honores y ella, a los cuatro años, ya era parte de la Coral Infantil. Con el paso de los años fue afilando armas cantando en roles protagónicos de musicales como Rent y Moulin Rouge, así como en la banda de rock pop Aeroplan y como solista junto a músicos reconocidos en géneros como el jazz.
Mariela formó una familia con Luis Daniel Iturralde, percusionista y gestor cultural, y hace tres años llegó el integrante más joven de esta familia musical: Santiago.
Ser mamá y cantante significó un fuerte cambio para ella. “Al principio fue un poco difícil porque tuve que dejar de cantar y parar todas las actividades que estaba haciendo en mi vida para gestar. Fueron tres meses de reposo total y de aceptar cambios físicos y emocionales que estaban pasando en ese momento: tener que dejar de cantar cada fin de semana o de viajar para cantar, o simplemente, la salida de mi vida de personas que creí amigos de toda la vida. Es por eso creo que la maternidad es un inmenso acto de entrega y amor, mi vida cambió por siempre y soy mamá de Santiago, un niño muy esperado y no cambio por nada del mundo la experiencia de vida y lo que te enseña ser mamá”.

Si bien estos cambios son muy fuertes, también trae sus ventajas: ver el mundo de forma diferente. “Es lindo poder escribir letras para canciones donde puedo hablar sobre cómo me siento ahora que soy mamá y que otras personas se puedan identificar con este sentimiento, siento que tengo más cosas que contar y que cantar desde mi experiencia de ser mamá”.
Con papá y mamá artistas, Santiago resultó un niño muy musical, que tiene muy presente este arte desde antes de nacer y ahora disfruta y ama las melodías y ritmos como Mariela. “Desde que soy mamá, sentí y vi la música como una aliada, porque me ayuda y me ayudó a hacerlo dormir desde que nació, porque le ponía música para tranquilizarlo y se dormía; me ayuda cuando me hace un berrinche y le pongo una canción que le gusta y me ayuda porque él ya sabe que duerme con música y elije lo que quiere escuchar”.

Además Santiago tiene una serie de instrumentos musicales con los que juega y que toca todo el día. Por ejemplo, pide música clásica para tocar su violín. “Antes yo le ponía el Concierto Nº 3 de Brandenburg de Bach para dormir, pero ahora él es más grande y le gusta jugar a la orquesta y quiere que todos jueguen con él. Aprecia y disfruta mucho la música”.
Con ese perfil, hay grandes posibilidades de que este pequeño siga el camino de sus padres, con el apoyo de su mamá. “Sí, quisiera que mi hijo sea artista, y en especial músico, porque la música te lleva a lugares impensables y te logra conectar contigo misma para hacer tu arte. Te ayuda a canalizar tu energía, pensamientos y sentimientos. La influencia de la música en los niños repercute en la mente, en las emociones y en el espíritu, y alcanza un nivel de bienestar y felicidad al llegar a lo más íntimo de cada persona, trasmitiendo diferentes estados de ánimo y emociones que liberan la función tanto emocional, como afectiva e intelectual. Y por eso si quisiera que mi hijo tenga las bases necesarias para tocar cualquier instrumento que a él le guste”.







