El primer ministro Boris Johnson asumió este miércoles «la plena responsabilidad» de las fiestas en Downing Street durante los confinamientos, insistiendo en que su participación «no infringió las reglas» salvo en una fiesta de cumpleaños por la que reiteró sus disculpas.
«Asumo plena responsabilidad de todo lo que ocurrió bajo mi presencia», afirmó ante el Parlamento tras la publicación de un informe interno según el cual los líderes políticos y altos funcionarios británicos implicados en este escándalo, conocido como «partygate», deben «asumir la responsabilidad».
«No se debería haber permitido que se produjeran muchos de estos eventos», concluyó el informe de la alta funcionaria Sue Gray, sin nombrar al primer ministro británico.
Johnson se justificó defendiendo que, en plena pandemia, sus colaboradores trabajaban muchísimas horas y era difícil «dibujar la frontera entre trabajar y socializar».
Pero reconoció que «muchos de estos eventos se prolongaron mucho más de lo necesario, infringiendo las normas» y se declaró «sorprendido» por las revelaciones de Gray en unos actos en los que él «simplemente no estaba presente».
«No se ha determinado que mi asistencia infringiera las reglas», subrayó, insistiendo en que, cuando hace meses aseguró que las normas se habían respetado, era «lo que creía ser la verdad» y que desde entonces realizó importantes cambios en la gestión de sus oficinas.
Sus argumentos no convencieron sin embargo a la oposición. El nacionalista escocés Ian Blackford lo acusó de haber «perdido la poca autoridad moral que le quedaba» y volvió a pedir su dimisión, como también hizo el Partido Laborista.
(25/05/2022)







