La ONG española Open Arms, que fletó la primera embarcación humanitaria que llegó a Gaza usando un corredor marítimo desde Chipre junto a World Central Kitchen, anunció la suspensión de su misión conjunta tras el ataque en el que murieron siete cooperantes de esta organización estadounidense.
«Con la llegada ayer del barco Open Arms a Lárnaca, Chipre, queda suspendida la misión en alianza con World Central Kitchen (WCK) en el corredor humanitario hacia la Franja de Gaza, tras el devastador ataque sufrido por el convoy humanitario de la organización fundada por el chef José Andrés, y la muerte de siete personas cooperantes de WCK», indicó la ONG española este jueves en un comunicado.
En la nota, Open Arms volvió a expresar que lamentaba «profundamente» el fallecimiento de los siete trabajadores humanitarios, «apreciados compañeros en esta misión», en lo que calificó como «un acto de violencia incomprensible».
Ambas oenegés habían trabajado conjuntamente para iniciar este corredor marítimo humanitario. Logró llevar 200 toneladas de alimentos desde el puerto chipriota de Lárnaca hasta las costas de Gaza en su primer viaje completado a mediados de marzo.
Un segundo envío había llegado el lunes a la costa gazatí. Pero poco después de desembarcar parte del cargamento y trasladarlo a un depósito de la Franja, el convoy en el que viajaban los siete trabajadores de World Central Kitchen, «compuesto por tres vehículos claramente identificados con el logotipo de WCK», según el comunicado de Open Arms, recibió el bombardeo en el que fallecieron.
Leer también: Biden advierte a Israel que su apoyo dependerá de la seguridad de civiles en Gaza
Gaza
«Exigimos respuestas y responsabilidades por este ataque inaceptable», indicó el director de Open Arms, Óscar Camps, citado en la nota, desde Chipre, a donde regresó su barco el miércoles.
Tras lo ocurrido, World Central Kitchen, fundada por el conocido chef hispano-estadounidense José Andrés, anunció que interrumpía sus operaciones en la región.
Chipre, de su lado, afirmó su voluntad de mantener el corredor humanitario hacia la Franja de Gaza para poder seguir mandando ayuda, a pesar de lo acontecido.
Israel asumió la responsabilidad del bombardeo del lunes. El jefe de Estado Mayor, Herzi Halevi, aseguró que se trató de un «grave error»; producido «tras una identificación errónea (…) en condiciones muy complejas».
El presidente israelí, Isaac Herzog, pidió «disculpas», mientras que el primer ministro ultranacionalista Benjamin Netanyahu dijo que se trató de un «trágico incidente».







