El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, hizo el jueves una emotiva súplica a que la gente salga a las calles y plazas de todo el mundo a protestar contra la sangrienta invasión rusa a Ucrania.
En un mensaje televisivo de madrugada desde las calles vacías de la asediada capital Kiev, Zelenski se vio desafiante pero cansado al hacer en inglés su llamado a la solidaridad mundial.
«El mundo debe parar la guerra», expresó. «Vengan de sus oficinas, sus casas, sus escuelas y universidades, vengan en nombre de la paz, vengan con símbolos ucranianos a apoyar a Ucrania, a apoyar la libertad, a apoyar la vida», manifestó.
Su llamado marcó un mes desde que los tanques rusos cruzaron la frontera, en un conflicto que ha matado a miles de civiles y soldados de ambos bandos.
Más de 10 millones de ucranianos han dejado sus casas y ciudades por el constante bombardeo ruso desde tierra, aire y mar.
En la ciudad portuaria sureña de Mariúpol, 100.000 personas están atrapadas sin agua, alimento o energía, bajo un duro bombardeo de las fuerzas rusas.
En los hospitales de la ciudad, el personal trasladó pacientes al sótano, donde los atienden a la luz de velas junto a centenares de residentes que buscan resguardo en el sitio, dijeron las autoridades locales.
Existe evidencia creciente de que las fuerzas armadas rusas se han estancado y han tenido que recurrir a lanzamiento de bombas de largo alcance para superar la resistencia ucraniana.
El gobierno estadounidense dijo el miércoles que la campaña de bombardeo del Kremlin constituye un crimen de guerra, en una escalada de la confrontación entre Moscú y Occidente que recuerda las peores crisis de la Guerra Fría.
«Hemos visto numerosos informes creíbles de ataques indiscriminados que deliberadamente apuntan a civiles, así como otras atrocidades», sostuvo el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.
«Basados en la información disponible, el gobierno de Estados Unidos considera que miembros de las fuerzas rusas han cometido crímenes de guerra en Ucrania», agregó.
El conflicto hasta ahora no ha provocado una conflagración directa entre Rusia y Occidente, pero hay un temor creciente de que Moscú recurra a las armas químicas, biológicas o incluso nucleares.
El presidente estadounidense Joe Biden viajó a Bruselas para celebrar encuentros de emergencia el jueves con la OTAN, el G7 y la Unión Europea (UE), que deben ofrecer más ayuda armamentista a Ucrania y nuevas sanciones contra Rusia.







