La ministra de Planificación del Desarrollo, Gabriela Mendoza, confirmó este martes que la demanda interna “incidió de mayor manera” en el crecimiento de 6,11% del Producto Interno Bruto (PIB) durante la gestión 2021.
El lunes, el Instituto Nacional de Estadística (INE), a través de una nota de prensa, informó que el PIB del país, en 2021, registró una variación positiva de 6,11% “como resultado de la recuperación de la actividad económica, consecuencia de las políticas económicas implementadas y enfocadas en impulsar la demanda interna”.
Lo cual “es un indicador muy bueno para nuestro país; un indicador que no hace otra cosa que reflejar que hemos vuelto a la senda del crecimiento económico. (Es así que) si entramos a analizar (…) la incidencia de la demanda interna y externa en el PIB, vamos a advertir que efectivamente ha sido la demanda interna la que ha incidido de mayor manera en el crecimiento de la actividad económica”, dijo Mendoza en una conferencia de prensa.
Por eso, según la autoridad, el actual presidente Luis Arce, desde que era ministro de Economía y Finanzas Públicas, insistía en “la importancia de la demanda interna como motor de desarrollo en el modelo económico social, comunitario y productivo”, que el Gobierno aplica en el país.
Por tanto, aunque también “hubo un incremento importante en las exportaciones, (pero ese) incremento no ha sido lo suficientemente grande como para aportar al crecimiento de la actividad económica en términos de incidencia y, efectivamente, lo que ha sostenido el crecimiento es la demanda interna”, reiteró la ministra.
Según el reporte del INE, en el período 2021, las actividades económicas que registraron el mayor crecimiento fueron minerales metálicos y no metálicos, transporte y almacenamiento, y la construcción.
En el primer caso, hubo un crecimiento de 37,68% debido, principalmente, al crecimiento en la producción de zinc en 39,32%, a razón de la mayor demanda externa y los precios internacionales favorables.
Mientras, la actividad de transporte y almacenamiento registró una variación positiva de 21,80% –según el INE– como resultado de la reactivación económica y la eliminación de las restricciones que se dieron a esta actividad en la gestión 2020 debido a la pandemia del COVID-19.
Entretanto, la actividad de la construcción creció en 17,89% “a consecuencia del impulso de la inversión pública, aspecto que se encuentra corroborado por el crecimiento de las ventas de cemento en 19,20%”, subrayó el INE en su nota.

