En el paso fronterizo chileno fueron detectados “cientos de pruebas falsificadas” de COVID-19 en choferes del transporte boliviano, lo que derivó en cientos de vehículos parados en frontera por la baja de flujo de paso. Para resolver el problema y dar fe de las pruebas, se las realiza en la frontera y vía el Inlasa, informó el viceministro de Comercio Exterior, Benjamín Blanco.
“En distintas reuniones (con autoridades chilenas) nos han mostrado cientos de pruebas falsificadas que han presentado los hermanos del transporte. Viendo que la positividad estaba siendo alta, es decir, iba con su prueba falsificada y salía positivo, pone en riesgo la salud de los funcionarios, por eso se disminuye el aforo (atención de camiones para su paso)”, explicó.
En algunos días fueron detectadas en Chile 22 pruebas falsas de un total de 180, “una positividad de más del 12% o 13%, eso ha llevado (a Chile) a disminuir el aforo o la cantidad de camiones que se atiende por día para salvaguardar la salud de sus funcionarios y no se contagien”, como finalmente ocurrió, sostuvo.
La dirigencia del transporte denunció que autoridades chilenas decidieron tomar pruebas de COVID-19 a los choferes bolivianos, pese a que llevaban pruebas negativas para pasar la frontera. Eso, según denunciaron en su momento, provocó que cientos de camiones queden en la frontera por el lento avance en la toma de pruebas debido al poco personal.
Blanco informó que la solución pasó por la toma de pruebas PCR y antígeno nasal en la frontera por personal del estatal Instituto de Laboratorios de Salud (Inlasa) a los choferes del transporte internacional, lo que –afirmó- disminuyó drásticamente el número de pruebas con dos resultados.
“De 22 casos, el 31 de enero hemos tenido uno”, afirmó e informó que de una fila de más de 1.500 camiones se bajó a unos 700 con un ritmo que garantiza una disminución sostenida y el final descongestionamiento.
Personal del Inlasa hace pruebas a los choferes en el punto limítrofe y garantiza su validez.

