¿Qué resulta de la desunión de una boliviana y un alemán unidos otrora por el arte? Una fiesta de divorcio. En un cholet de El Alto, una (aún) pareja vestida con trajes de morenada organizó una especie de recepción social que fue todo menos triste.
Así, con banda incluida, Thomas Guthmann de 52 y Coral Salazar de 45 quisieron ponerle fin a 12 años de matrimonio, que antes pasó por tres ceremonias de confirmación de su amor. Ese que continuará a la distancia y ahora, como buenos amigos.
Desde que tomaron la decisión de separarse sabían que no sería algo tradicional. Ellos querían una celebración de estilo aymara.
La ceremonia privada, a la que asistió casi un centenar de afortunados, se inició a las 15.00 del pasado sábado con una mesa de ofrenda en la casa cultural de la Compa (Comunidad de Productores en Artes) en El Alto, para luego dirigirse en caravana al salón de fiestas Esmeralda, ubicado en la avenida Cívica.
Thomas vistió un traje de moreno —careta incluida que se colocaba al bailar— y Coral lució orgullosa la vestimenta de la chola paceña. El atuendo debió ser impecable, por lo que varios topos hicieron que brille aún más en su noche especial.
La periodista y el fotógrafo llegaron a la fiesta sin saber qué esperar. A ratos parece que todo se trata de una puesta en escena. Los presentes son artistas y/o tienen que ver con el arte, y quien gestionó el ingreso de La Razón a la fiesta es actor. Esto podría ser actuado.
La duda permanece hasta que toca confirmar el anuncio con otros invitados. Ninguno de los consultados lo niega y sí, efectivamente se trata de una separación amistosa con un toque escénico plasmado en un simbólico “acto de liberación”.
Los actos
Unidos en las muñecas por una cinta amarilla, la pareja bromea, sonríe, se abraza, se besa (en la mejilla) como quien continúa una amistad de varios años.
Un conocido de ambos es el notario público que con micrófono en mano hace un repaso de todo lo vivido por la pareja. “¿Dos pájaros con las alas atadas acaso pueden volar?”, pregunta a los presentes y emite un prolongado discurso que concluye con el corte de la cinta.
La pareja ya no lo es más. Todos aplauden. Todos sonríen. No obstante, la firma “oficial” de ambos se sellaría en el registro civil al día siguiente.
Aunque el notario no era notario, tenía la misión de hacer creer que lo era. Y lo consiguió. ¿En serio es una fiesta de divorcio?
Previamente, el proyecto estrella de Compa, el elenco de Teatro Trono, deleitó a los invitados con una muestra de su arte.
El Preste, la fraternidad del buen morir fue la obra que se interpretó en la velada. Con 50 minutos de duración, la pieza se sitúa en la comunidad de Q’ollawa, que sufre de una extraña maldición durante varios años. Los pasantes de la fiesta patronal se están muriendo y dejan al pueblo sin festejo. Todo apunta a que una promesa incumplida por la familia Cutipa es el detonante del conflicto entre el mundo de los vivos y los muertos.
Para solucionarlo, la comunidad decide extremar recursos y obligar a Juan Cutipa a cumplir con la fiesta comunal a toda costa. Los 15 actores y actrices lograron una puesta en escena divertida que consiguió, aún más, la alegría de los presentes.
Durante la puesta en escena, los ex novios miraban sonrientes —al igual que todos— su desarrollo. El lugar fue adornado con sus mejores galas.
Cuando Thomas y Coral salen a bailar lo hacen tomados de la mano. Si algo resalta en medio de todo es que el ex novio sabe los pasos de morenada.
Las botellas de cervezas y jarras de trago en las mesas de invitados son pocas en relación al refresco. La idea no es alcoholizarse para olvidar, sino quedarse con los buenos recuerdos. Luego, un plato de ají de fideo fue el manjar compartido con los invitados.
Se ha prometido mucho baile y se cumplió. La cumbia y la música chicha se unieron al repertorio especial —con canciones de adiós— que fue interpretado por el conjunto Sikus Wayra.
“Llegué a Bolivia por primera vez en 2007. Entonces estaba como periodista trabajando para una pequeña agencia de noticias en Alemania para hacer una cobertura”, recordó Thomas sobre cómo conoció a la actriz de Teatro Trono, Coral. Aunque ella no recuerda haberlo visto.
Encuentro
Un año después volvió y los integrantes de Compa gestionaron su alojamiento en la casa de uno de sus artistas. La familia de Coral fue quien lo recibió.
Se casaron en 2010 en una ceremonia sencilla en Alemania. Vivieron durante cinco años en Berlín pensando en formar una vida allá.
Sobre la separación, la mejor explicación sería que no es necesario dar (más) explicaciones. “Sinceramente, en el proceso, explicar a la gente me ha desgastado más que el propio divorcio”, aseguró Coral.
Una última confirmación a esa decisión llegó con la oportunidad para Thomas de trabajar en una universidad en Berlín, cuya partida fue ayer.
“Entonces dijimos nos separaremos, pero nos separaremos bien. Hagamos una megafiesta. Nos hemos querido mucho y así tiene que terminar”, dijo ella. “Conozco a muchas parejas, allá también, que se pelean y nosotros quisimos dar otra señal. Es mejor hacer un corte ahora y nos reencontramos de otra forma”, dijo él.
Sí, divorciarse también puede ser motivo de celebración. 12 años no son nada, dirían, pero para ellos lo fue todo.







