ECONOMÍA
Bolivia es el tercer país con más estrés financiero en Latinoamérica. Un 94% de los bolivianos sufre esta afección que provoca ansiedad y tensión nerviosa como consecuencia de los problemas económicos derivados de la pandemia del COVID-19.
La necesidad de un empleo o contar con ingresos fijos mensuales afectan a la salud, elevan la presión arterial, reducen las horas de sueño y provocan depresión a jóvenes emprendedores, empresarios, profesionales e inclusive a personas de la tercera edad.
De acuerdo con una encuesta llevada adelante por la Fundación Educación & Ciencia para las Américas, con sede en la ciudad de Panamá, la nación con más estrés financiero en Latinoamérica es Venezuela con un 96% de afectación, le sigue Colombia con 95%.
Como tercer país, con mayor tensión física o emocional que experimenta su población, figura Bolivia. De acuerdo con los resultados de la encuesta, el 94% de los bolivianos experimenta esta afección.
Esta encuesta fue llevada adelante en el país, a través de plataformas digitales, a 10.000 personas (entre jóvenes de 18 a 35 años y adultos hasta 65 años) de varias regiones, comentó a LA RAZÓN la directora de proyectos científicos para Latinoamérica de esta fundación, Laura Morales.
Se trata de una organización que promueve procesos de innovación educativa en diferentes regiones de América Latina en función a la aplicación de herramientas neurocientíficas orientadas a transformar los patrones tradicionales de enseñanza.

CAUSAS.
Para los bolivianos, las preocupaciones financieras a consecuencia de la inseguridad económica, derivada de la crisis generada por la pandemia y sus secuelas en las diferentes actividades económicas, son las principales causas de este tipo de estrés.
“Es una experiencia emocional que está acompañado por una serie de malestares que se presentan en el cuerpo, los que pueden ser químicos, fisiológicos y, obviamente, emocionales. Además, generan un mal desempeño no solo en la parte laboral sino también en la vida misma de las personas”, advierte Morales.
No se trata de una simple preocupación, pues ésta puede provocar “daños inmunológicos, neurológicos, cardiovasculares, endocrinológicos, incluso puede afectar las conexiones neuronales en la gente” y, peor aún, el estrés financiero puede tener repercusiones en la toma de decisiones sobre préstamos de dinero o la adquisición de créditos, el ahorro e incluso puede cambiar la perspectiva sobre la necesidad del consumo.
Las causas dependen del ciclo de vida de las personas, indicó la experta. Inclusive jóvenes de 18 a 35 años afrontan esta afectación cuando se independizan o quieren formar una familia.
De igual manera, en la etapa familiar, entre 36 a 65 años, el estrés financiero está relacionado con la educación, el desarrollo profesional, el empleo o el acceso a una vivienda para que las familias tengan un capital seguro.
Además, “en la etapa del envejecimiento, cuando no se hizo una planificación, porque no existía un conocimiento real de la parte financiera, desde una perspectiva neurocientífica, se presenta un estrés financiero en las personas porque se presenta una reducción de los ingresos”.
RECOMENDACIÓN.
Cuando las personas sufren ansiedad y tensión nerviosa, sus organismos generan cortisol, más conocida como la “hormona del estrés”, la cual se produce en las glándulas suprarrenales, en la parte superior de los riñones, y actúa como un neurotransmisor en el cerebro, “especialmente cuando se enfrenta situaciones difíciles o de alto grado de tensión”, remarcó la Directora de Proyectos.
Cuando los niveles de cortisol están balanceados, los órganos y el cuerpo funcionan en armonía. Sin embargo, cuando esta hormona se mantiene elevada puede derivar en una alteración endocrina conocida como “hipercortisolismo”, la cual produce efectos muy negativos en las funciones de las células de todo el cuerpo.
Dejar de preocuparse no es la solución al estrés financiero, sino, muy al contrario, enfrentar los problemas de una manera planificada puede marcar la diferencia y la neurociencia es una opción, remarcó Morales.
Esa disciplina, “a través de la neuroeducación, cambia y redirecciona los paradigmas mentales que vienen desde la niñez, como que tras salir del colegio se debe entrar a la universidad e inmediatamente buscar un empleo, Y esto puede causar estrés financiero muy fuerte y de manera crónica para las personas”.
Asimismo, Morales recomienda hacer deporte y darse unos minutos al día para meditar o reflexionar, estos espacios de tiempo pueden ayudar a tomar decisiones adecuadas, sobre todo en materia de emprendimientos y adquisición de créditos, así como el futuro laboral, profesional o familiar.
“Una de las cosas importantes es el ejercicio, el cual reduce niveles de cortisol y eleva niveles de serotonina, así como endorfinas, que son importantes para controlar el estrés, son neurotransmisores que ayudan a generar una sensación de bienestar en el organismo”, dijo.
Por ejemplo, la serotonina es la hormona de la felicidad; cuando ésta PEXELS se secreta en el cuerpo, mientras se hace ejercicio, el estrés se reduce.
Es importante dedicar un tiempo en la jornada para la meditación o la reflexión, de ese modo se alcanza un equilibrio en las emociones. “Conforme al trabajo que uno desempeña, se registran fluctuaciones en el estado de ánimo. Cinco minutos al día ayudan a relajar los niveles mentales y ayuda a tener un descanso”, sostiene.
ESTUDIOS.
Tras la pandemia, en varios países se llevan adelante este tipo de estudios sobre el impacto del estrés financiero. Por ejemplo, recientemente, el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México llevó a cabo la encuesta “Estrés, causas y consecuencias en la salud”, la cual reportó que casi 80% de los mexicanos experimentaba estrés al menos una vez por semana y que el factor económico es la segunda causa (con 65%) más importante de esta afección.
De igual manera, en España, un estudio efectuado por la red internacional Cigna, denominado “COVID-19 Global Impact”, indica que las finanzas personales (30%) y la situación económica familiar (29%) son los principales motivos de estrés en ese país de Europa. Le siguen la incertidumbre sobre el futuro, el riesgo de contagio por COVID-19 y la sobreinformación sobre la pandemia.

La alimentación es clave para evitar esta afección
Según la directora de proyectos científicos para Latinoamérica de la Fundación Educación & Ciencia para las Américas, Laura Morales, la alimentación también juega un papel importante para afrontar el estrés financiero.
Entre los alimentos, destacan aquellos ricos o que pueden ayudar a generar en el organismo feniletilamina, oxitosina, dopamina y serotonina, entre estos, el huevo, plátano, soja cruda, lentejas, almendras o nueces.
La feniletilamina es un aminoácido esencial que actúa como neurotransmisor. Se trata de un compuesto orgánico que produce el propio organismo y que estimula el sistema nervioso.
“Un plátano en la mañana, en un jugo o fruta, ayuda a producir la serotonina que ayuda a reducir cualquier tipo de estrés”, afirma la ejecutiva.
La serotonina es un neurotransmisor muy relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo, aunque también regula el apetito causando la sensación de saciedad, controla la temperatura corporal, regula el apetito sexual, controla la actividad motora, la percepción y la función cognitiva. Además, junto con otros neurotransmisores —dopamina y noradrenalina— participa en los mecanismos que rigen la ansiedad, el miedo, la angustia y la agresividad.
A la serotonina también se la conoce como la hormona de la felicidad, ya que cuando aumentan sus niveles en los circuitos neuronales genera sensaciones de bienestar, relajación, satisfacción y aumenta la concentración y la autoestima.
“También el chocolate (negro en particular) tiene un componente que se denomina feniletilamina, que ayuda a producir la serotonina, la oxitosina, conocida como la hormona del amor, y la dopamina, que es la que ayuda a la conexión de memoria neuronal, placer y bienestar”, sostuvo.
Según Morales, estos alimentos no deben faltar en la dieta diaria, sobre todo porque están al alcance de todo bolsillo y son parte de la canasta familiar.
“Cuando uno conoce lo que su cuerpo necesita, no es difícil redireccionar para lograr un bienestar y tomar buenas decisiones”, concluye.







