En la gestión 2022, solo en la zona Max Paredes de la ciudad de La Paz, unos 20 “cementerios de elefante” (bares clandestinos) fueron intervenidos por funcionarios y policías.
“En todo este tiempo se han intervenido aproximadamente 20 cementerios de elefante”, informó el subintendente del Macrodistrito Max Paredes, Gabriel Rosso.
Develó que estos bares clandestinos cuentan con cámaras de vigilancia, que son utilizadas como campañas para alertar la presencia de los funcionarios y los efectivos.
“Tienen campanas que alertan desde las esquinas y porteros que no permiten el ingreso. En estos casos, la Policía es la que interviene con personal de inteligencia”, dijo.
No obstante, resaltó que fue necesario realizar un trabajo de vigilancia exhaustiva durante varias semanas para intervenir los bares, “porque estos lugares son de difícil acceso”.
‘Tragos’
Estos lugares son conocidos por comercializar bebidas adulteradas de fácil acceso, sin registro sanitario y a bajo costo.
“Recuerdo que en (un bar de) la avenida Manco Kápac, los jovenzuelos pagaban Bs 5 para beber y había muchachas tiradas en el piso por haberse excedido en el consumo de alcohol”, recordó Rosso.
El denominado “té con té”, preparado con sultana y alcohol de 90 grados, es el producto estrella que las personas, en particular de bebedores consuetudinarios, encuentran en estos sectores.
“Utilizan ollas grandes para el preparado. Se han encontrado también botellas de singani y ron, pero sirven solo como envase, porque el producto es el mismo alcohol”, detalló.
Los ambientes internos de estos cementerios de elefante no tienen las mínimas condiciones sanitarias ni de salubridad.
“Estos lugares son inhóspitos, ófricos, sin ventanas, y si tienen, las cierran, para que no se pueda escuchar ni oler, porque hay olores nauseabundos al ingresar a estas actividades”, dijo.
Al grado de que algunas cantinas intervenidas solo contaban con baldes para que los clientes hagan sus deposiciones.
“Algunos están equipados con baños y en otros solo usan baldes para hacer sus necesidades fisiológicas”, describió.
Rosso lamentó que los propietarios y administradores reincidan en abrir estos negocios clandestinos, y más aún que atenten contra la salud de las personas.
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‘Cementerios de elefante’
El funcionario usó como ejemplo uno de los bares que está situado en la calle Vicente Ochoa, en la misma zona, que se encuentra en ruinas y, pese a eso, aún funcionando.
En cinco ocasiones los funcionarios de la Subintendencia Max Paredes y los efectivos de la Estación Policial Integral (EPI) de Munaypata intervinieron el lugar pero éste reincide en la clandestinidad.
“Ingresamos a esta actividad económica como unas cinco veces. No tenía ventanas, había sufrido un incendio anteriormente y los techos estaban a punto de caerse”, contó.
“Existía un pequeño baño donde habían habilitado un balde, se veía la cal de tanto orín en el lugar. Había un cuarto donde se encontraba una payasa (colchón de paja), donde acostaban a los ebrios para que reaccionen. En el lugar no se podía ni respirar”, recordó.
Consumo de alcohol sin control
El Subintendente de Max Paredes informó que en estos lugares también fueron halladas personas reportadas como desaparecidas.
“En otro bar que había en la zona El Tejar encontramos a un joven que estaba siendo buscado por sus familiares como persona desaparecida; logramos encontrarlo y remitirlo a su familia”, dijo.
Delincuencia
Además de hallar desaparecidos, los funcionarios y policías se enfrentaron, en el momento de la requisa, a personas relacionadas con hechos delictivos.
“Hemos visto que estos lugares son frecuentados incluso por delincuentes como carteristas, lanceros y descuidistas”, alertó.
“Es por eso que los operativos son coordinados con la Policía Boliviana y una vez que sus equipos de inteligencia logran ingresar, nosotros intervenimos para la fiscalización y decomiso correspondiente. Son lugares muy conflictivos”, afirmó.
Hasta el momento, el municipio de La Paz no cuenta con políticas sancionatorias en el ámbito penal para los propietarios y administradores de los “cementerios de elefante”.
“La normativa municipal nos permite la emisión de una resolución administrativa de clausura, esa es la máxima sanción que se interpone a cualquier actividad económica de venta de bebidas alcohólicas”, informó.
Aseguró que hace falta endurecer las sanciones. “Hace falta una normativa penal para una sanción ejemplar para los dueños de estos bares clandestinos. Es necesario endurecer las penas”, puntualizó Rosso.







