El Gobierno brasileño redobló la seguridad en Brasilia ante el anuncio de seguidores de Jair Bolsonaro de regresar a sedes de los poderes públicos tres días después de que violentas protestas arrasaran el Congreso, la Corte Suprema y la Presidencia.
Policías, camiones antimotines y un helicóptero vigilaban el corazón del poder en la capital, pero ningún manifestante se presentó en la primera hora de la convocatoria prevista para las 18.00.
El fuerte operativo de seguridad fue accionado para resguardar la Explanada de los Ministerios, una larga avenida que concentra los ministerios y que desemboca en el Congreso Nacional, el palacio presidencial de Planalto y la Corte Suprema.
Las autoridades investigan quién organizó y financió la invasión, así como a los responsables de garantizar la seguridad de la capital.
El gobernador del Distrito Federal, Ibanéis Rocha, fue separado provisionalmente del cargo, y un ministro de la Corte Suprema ordenó la detención de Anderson Torres, exministro de Bolsonaro y quien fungía como secretario de Seguridad de la capital, por presunta “omisión y connivencia”.
Las imágenes de la violencia del domingo, recordaron a los ataques del 6 de enero de 2021 al Capitolio de Estados Unidos por partidarios del entonces presidente Donald Trump.
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