Los animales son las otras víctimas de Santa Juana, municipio de la región de Biobío. En este territorio los incendios forestales se desataron una semana atrás y se cobraron la vida de 26 personas. Allí instalaron una clínica abierta en la Escuela Recaredo Vigueras Araneda, a un costado de la Plaza de Armas.
El gatito «estaba hecho bolita (enrollado). Tenía todas sus patitas deformadas, su carita quemada», dice Carolina González. Ella es una voluntaria de 43 años en un centro veterinario instalado al margen de una zona arrasada por el fuego en Chile.
Decenas de perros, gatos, pollos y gallinas han sido trasladados hasta ahí para ser atendidos e intentar curar sus heridas.
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Se trata de una iniciativa impulsada desde la alcaldía pero que ha recibido el apoyo de voluntarios. Estos salen por los vecindarios, cerros, campos y bosques en búsqueda de animales que sobrevivieron al incendio pero que quedaron lesionados en esta zona ganadera. En esta área, los agricultores conviven con caballos, gallinas, bueyes, además de los más domésticos, gatos y perros.
«Quisimos hacer este centro porque es una catástrofe lo que nos ocurrió, hay muchos animales afectados, hay muchos sectores rurales totalmente quemados». Así lo explica Susan Angulo (33), veterinaria municipal y que está a cargo de esa improvisada clínica.
Santa Juana es considerado como uno de los epicentros de los incendios que golpean la zona centro sur de Chile. Del total de fallecidos, 10 perecieron ahí y cinco de ellos eran miembros de una misma familia.







