En tiempos como los actuales es fundamental opinar con conocimiento de causa y respetando las opiniones distintas, más aún en temas económicos; sin embargo, este aspecto no siempre ocurre como lo demuestra el efecto Dunning-Kruger, en el cual las personas cuanto menos saben, más creen saber, e intentan muchas veces imponer sus ideas como verdades absolutas.
Dicho efecto es un sesgo cognitivo, donde las personas con menos habilidades, capacidades y conocimientos tienden a sobrestimar esas mismas habilidades, capacidades y conocimientos. Como resultado, estas personas suelen convertirse en ultracrepidianos: gente que opina sobre todo lo que escucha sin tener idea, pero pensando que sabe mucho más que los demás.
Por otra parte, están los analistas, que son personas con la capacidad intelectual y académica, con experiencia laboral para profundizar algún tema y dar su punto de vista técnico, sin defender intereses propios. En este sentido, el objetivo de este artículo es reflexionar sobre hechos que causan los opinadores e incluso muchos analistas con la habilidad de alterar e interpretar los números a su antojo, con el fin de comprobar sus hipótesis a toda costa. He aquí algunos ejemplos en materia económica:
a) Gabriel Espinoza, exdirector de Banco Central de Bolivia (BCB), en enero de la presente gestión señaló que el Decreto Supremo 4850 ejercerá mayor presión tributaria sobre los contribuyentes y encarecerá los bienes muebles con la “creación de un nuevo impuesto a la renta personal”, como si se tratase de una transacción con fines comerciales. Claramente la aseveración es falsa, por cuanto, la creación, modificación o eliminación de impuestos debe efectuarse mediante ley, en el marco de la Constitución Política del Estado (CPE).
b) Jaime Dunn, especialista en temas económicos y financieros, en la gestión 2022 expresó que “el modelo económico boliviano había caducado, y, que la situación económica de Bolivia es un tema muy complejo, con diversas aristas y pocas certidumbres”. Contrastando con la realidad económica, se evidencia una total falacia en lo enunciado por Dunn, considerando que la economía boliviana al tercer trimestre de 2022 creció en 4,3%, acompañado de estabilidad de precios y reducción de la tasa de desempleo y de la pobreza, devolviendo la certidumbre y seguridad a la población; en 2021 se obtuvo un crecimiento del 6,1%, después de un decrecimiento de -8,7% registrado en 2020.
c) Juan Antonio Morales Anaya, expresidente del BCB, en un artículo titulado ¿Estamos saliendo adelante? (2022) pone en tela de juicio el comportamiento de distintos indicadores económicos, y defiende a capa y escudo las recetas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), manifestando que las mismas deben ser consideradas en la administración actual de la economía boliviana. Morales no recuerda que, en periodos neoliberales y con imposiciones del FMI, el crecimiento económico en 1999, 2000 y 2001 apenas era de 0,4%, 2,5% y 1,7%, respectivamente. La inversión pública ejecutada en el periodo 1992- 2005 alcanzaba en promedio $us 590 millones. Asimismo, el ingreso del país estaba prácticamente hipotecado, en 1987 el 99% del PIB estaba endeudado.
d) Joshua Bellott Sáenz, opinador económico, en 2022 señaló en un medio de prensa que la Gestora Pública (GP) podría hacer desaparecer los ahorros de toda la vida de los asegurados, además que el Estado ya habría dispuesto de los recursos de los fondos de pensiones y que ingresaron al sistema bancario para otorgar préstamos. Aclarar que en el marco de la CPE y la Ley 065, los fondos del Sistema Integral de Pensiones son patrimonios autónomos que no pueden ser dispuestos por ningún gobierno, y se administran de forma independiente. Estos recursos tienen como único destino la inversión para generar rendimientos que posteriormente financian el pago de pensiones y beneficios de la seguridad social de largo plazo.
El lector también debe saber que existen analistas económicos que hacen el rol de profetas, tal es el caso de Gonzalo Chávez, o como él se hace llamar “Nostradamus Chávez”, que lamentablemente no acierta a ninguna de sus predicciones. Finalmente, si la persona es analista u opinador está en la obligación de brindar información fidedigna, a fin de no generar zozobra en la población boliviana, con datos falsos, erróneos y sin sustento técnico.
Fernando Chuquimia es especialista financiero.







