Tras los terremotos registrados en Turquía y Siria, una multitud de familias quedaron separadas, de luto y cientos de niños fueron afectados porque se desconoce su identidad.
Muchos de ellos están internados en el hospital de la ciudad de Adana, Turquía, y a su corta edad no saben cuánto han perdido.
Los galenos de la unidad de cuidados intensivos alimentan a los menores con un biberón. Tal es el caso de una bebé de seis meses que fue trasladada a este centro médico; sus padres aún están desaparecidos bajo los escombros, pues se desconoce si aún están con vida.
El terremoto no solo destruyó sus hogares, también les arrebató sus nombres.
Tal es el caso de una bebé que tiene múltiples fracturas, un ojo negro y su rostro lleva cicatrices, pero aun así y en cuidados intensivos le sonríe a la vida. La pediatra y directora del hospital de Adana, Nursah Keskin, le agarra la mano como gesto de protección.
A esta bebé solo se le conoce por lo que se le pone en la etiqueta de su cama, que dice “Anónima”.
“Sabemos dónde la encontraron y cómo llegó aquí, pero intentamos encontrar una dirección, la búsqueda continua”, dice la doctora Keskin, según BBC NEWS.
Varios de estos niños fueron rescatados de edificios colapsados en otras regiones, y los llevaron a ese hospital para que sean atendidos, pues es uno de los que sigue en funcionamiento pese a los sismos.
En cambio, otros centros médicos han sufrido daños o se han caído. Adana se convirtió en un centro de rescate para los pacientes que llegan con múltiples heridas, incluso trasladan pacientes de otro hospital a este para acobijarlos.
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Algunos recién nacidos fueron llevados desde la unidad de maternidad de un hospital muy dañado en la ciudad de Iskenderun.
Más de 260 niños heridos no han podido ser identificados, según los funcionarios de salud turcos de la zona del desastre. Se prevé que las cifras puedan ir en ascenso haciendo los rescates de otras zonas.
Más de siete millones de niños fueron afectados por el devastador terremoto que golpeó a Turquía y Siria el 6 de febrero, aseguró este martes Unicef, que expresó su temor de que hayan muerto «muchos miles» más.
«En Turquía, el número total de niños que viven en las 10 provincias sacudidas por el terremoto asciende a 4,6 millones. En Siria, hay 2,5 millones de niños afectados», dijo James Elder, portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
«Unicef teme que varios miles de niños hayan muerto», dijo Elder
Según el último balance de las autoridades, el sismo de 7,8 que golpeó hace una semana Turquía y Siria ha dejado 35.224 muertos, con escasas perspectivas de encontrar supervivientes, de los cuales 31.643 pertenecen a Turquía y 3.581 a Siria.







