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Francia ha logrado esta semana una importante victoria en Bruselas. En París, los ánimos son de celebración. La Comisión Europea ha abierto la puerta a que parte del hidrógeno producido con energía nuclear sea tomado como procedente de fuentes no generadoras de emisiones de carbono.
De esta manera, el Ejecutivo de la Unión Europea (UE) dio una respuesta positiva a las aspiraciones de la segunda economía europea y que posee la mayor capacidad atómica instalada entre los 27 países que conforman la comunidad.
La Comisión Europea considerará hidrógeno renovable el que proceda en un 90% de energías limpias y bajo en carbono aquel que produzca menos del 70% de emisiones de gases de efecto invernadero que el gas natural.
Esta noticia no fue recibida con mucho entusiasmo en países como Alemania o España, cuya aspiración en constituirse en importantes proveedores de hidrógeno en la región.
El hidrógeno es visto por la UE como una de sus grandes esperanzas para la transición energética.







