CARA Y SELLO
La Primera Encuesta Nacional sobre Polarización en Bolivia es de gran relevancia para el estudio de este fenómeno social global y sus manifestaciones en el país. La política en el mundo se ha transformado significativamente y la política de las identidades va constituyendo una nueva normalidad.
En el marco de la política de las identidades, el concepto mismo de polarización está siendo resignificado. La noción clásica de Giovanni Sartori la sitúa como el distanciamiento ideológico entre las organizaciones políticas en pugna.
Si bien la polarización continúa siendo impulsada por las dirigencias políticas, la apelación a los sistemas de creencias colectivos hace que las movilizaciones identitarias del presente puedan prescindir, al menos formalmente, del despliegue partidario.
Suprimir la diferencia. Francis Fukuyama observa que “en algún momento, en medio de la segunda década del siglo XXI, la política cambió dramáticamente en el mundo” y mudó hacia las demandas en clave identitaria. Varios pensadores reflexionan al respecto desde todos los colores del espectro político.
La académica Jennifer McCoy advierte que las polarizaciones actuales tienen como principal rasgo “su naturaleza inherentemente relacional y política. Suprimen las múltiples y transversales diferencias intergrupales en una sola diferencia que se carga negativamente y se utiliza para definir al Otro”.
La supresión de la diferencia refuerza la apelación a las creencias, que no se discuten: se imponen. Esto imposibilita la acción colectiva en torno a objetivos propositivos de mediano y largo plazo.
El filósofo coreano Byung Chul-Han señala que “la nueva masa es el enjambre digital”. Apunta que “los individuos que se unen en un enjambre digital no desarrollan ningún nosotros”. Más aún, esta formación, “por contraposición a la masa, no es coherente en sí”.
Enjambre cruceño. Estas reflexiones son pertinentes para entender lo ocurrido en Santa Cruz con el paro de 36 días a fines del año pasado. La sociedad cruceña, particularmente en la capital, se polarizó al extremo. Y se impuso una consigna: Censo en 2023, acatada casi de manera religiosa por una porción determinante de la sociedad.
Fukuyama señala acertadamente que la actual política de las identidades es sostenida por “los guardianes, quienes están típicamente enojados y se asemejan a los perros bravos, que son despiadados con los extraños y leales a sus amos”.
Este es otro rasgo de la actual polarización. El enjambre no necesariamente es la parte mayoritaria de una sociedad, pero está fuertemente motivada y dispuesta a recurrir a la violencia. Fue así que, en el caso cruceño, un grupo reducido logró imponer su voluntad frente al resto.
Pese a toda la potencia que esta forma de organización muestra en su despliegue, es de carácter esporádico y sin la proyección que Chul-Han echa de menos en comparación con la masa tradicional.
El aporte de la FES con el Foro de Análisis Político sobre el estudio realizado es de gran relevancia, porque permite entender el fenómeno de la polarización, que va siendo parte de la política boliviana contemporánea.
(*)Pablo Deheza es periodista. Santa Cruz







