Introducción: el onceno boliviano posa para los fotógrafos y exhibe una camiseta de Leonardo Zabala. Se respira sentir colectivo. Es el partido número cien de Marcelo Martins Moreno (MMM).
Su flamante fichaje por Independiente del Valle, campeón de la Sudamericana, es una buena noticia. Gustavo Costas cambia el dibujo y opta por un 5-4-1.
El argentino sabe que no tiene laterales puros/defensivos; por eso se adapta y juega atrás con tres centrales y dos carrileros. Mete tres cambios: Viscarra sustituye a Lampe; el buen central zurdo de Wilstermann Marcelo Suárez llega para montar la línea de cinco; y Jairo Quinteros entra por el lesionado Zabala. La mala noticia es la ausencia por una contractura de Ramiro Vaca.
El partido se juega en el Estadio Príncipe Abudllah al-Faisal de Yeda. El rival es el local Arabia Saudita que viene de caer en casa con Venezuela, que viene de ganar en el debut contra la Argentina en el Mundial de Qatar, otra dictadura/monarquía absolutista.
El arbitraje será localista. El partido es retransmitido gratuitamente por la plataforma de la Federación que falla a cada rato. La mayoría lo ve por direcciones árabes de Youtube. El negocio no es tal negocio.
Nudo: el arranque de Bolivia es para frotarse los ojos. Hace presión alta y roba. En un error en salida de los árabes, Ursino recupera, entrega a Roberto Carlos que combina con Arrascaita; el yungueño mete un pase a tres dedos y MMM vacuna para festejar su gol número 31 con la selección.
A continuación, la “verde” se atrinchera. Se tiene miedo. Deja de ejecutar la idea ambiciosa de Costas. Cuando sobre el final, vuelve el “pressing” alto, éste se hace sin convicción.
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El lado más vulnerable, el zurdo de Roberto Carlos, es el camino elegido para un contragolpe local que termina en una mano de rebote. Penal y empate.
Desenlace: la “verde” rectifica; no se mete atrás. Es una nueva Bolivia, más atrevida/valiente. No se conforma con la igualada. Presiona en tres cuartos. A la hora, Costas mete a Carmelo Algarañaz por Terceros y a Céspedes por Bejarano. El dibujo no se cambia, la idea no se negocia.
En una media vuelta fantástica, Algarañaz hace el gol de la victoria. Corre para abrazarse con Costas. Llega todo el equipo. Algo está pasando (y es bueno) en la selección.
Post-scriptum: siempre nos hemos quejado que Bolivia no tiene una idea de juego. Costas está decidido a implantar un estilo con dos señas de identidad: línea de tres con dos carrileros muy altos; y presión para robar arriba.
Es una idea (y no es mala). Ahora necesita trabajo y trabajo (para cubrir los espacios que dejan Medina y Fernández a sus espaldas); amistosos y amistosos en todo lado para afinar la máquina.
(29/03/2023)







