Reynaldo venció el COVID-19 y el desempleo, pero el dinero no le alcanza. Su caso es una metáfora de la economía mexicana, que se recupera lentamente del golpe de la pandemia e intenta frenar la inflación subiendo las tasas de interés.
De 54 años, Reynaldo Pérez se gana la vida con las propinas que recibe aparcando coches en un restaurante-bar de Ciudad de México, cuya clientela sigue reducida.
«Con los gastos sale uno a la par (con lo justo), ni para darse el lujo de salir con la familia», dice este hombre que superó el COVID-19 tras pasar dos semanas hospitalizado en octubre de 2020.
Agradece no obstante conservar su trabajo, pues varios negocios vecinos quebraron.
«No aguantaron el trancazo» de meses de restricciones y sin clientes, explica.
Su historia se asemeja a la economía de México, segunda de Latinoamérica y decimoquinta del mundo, cuyo rebote tras la pandemia es insuficiente para remediar la menor actividad y contener la inflación que alcanzó 6,24% en 12 meses a octubre.
Esta cifra representa más del doble del objetivo del Banco de México (Banxico, central) de 3% +/- un punto porcentual, y la lectura más alta en casi cuatro años.
El repunte estimado del PIB de 6,2% este año, según Banxico, no basta para revertir el desplome de 8,5% en 2020, el mayor en nueve décadas.
Indicadores como consumo, empleo o inversión y sectores como el turismo siguen por debajo de los niveles previos a la emergencia, señala Gabriela Siller, directora de análisis del grupo financiero BASE en Monterrey (norte).
«La recuperación completa del PIB [a niveles prepandemia] será hasta 2023 y en términos per cápita hasta 2027 si bien nos va», estima.
Analistas encuestados por Banxico esperan que la economía crezca 6% este año y 2,9% en 2022.
(11/11/2021)







