El gobierno holandés tiene previsto anunciar un endurecimiento de las restricciones sanitarias para frenar el aumento de casos de COVID-19 en el país, mientras la policía «se prepara» para nuevas manifestaciones y disturbios.
En una rueda de prensa programada para el viernes en la noche, el primer ministro, Mark Rutte, podría anunciar el cierre de bares y restaurantes a las 17h00 locales, en vez de las 20.00 actuales, según recogen los medios locales.
Un endurecimiento de las medidas actuales corre el riesgo de inflamar una situación ya tensa en los Países Bajos.
El país acaba de salir de cuatro noches de alta tensión que empezaron el viernes pasado. Las protestas tuvieron lugar en varias ciudades, incluido Róterdam y La Haya.
«Mantenemos los oídos y los ojos abiertos y nos estamos preparando», declaró Gijs van Nimwegen, el portavoz de la policía de Róterdam. «Esperemos que la situación permanezca tranquila, en todo Holanda y en Róterdam», agregó a la AFP.
Holanda reintrodujo un confinamiento parcial la semana pasada, con nuevas restricciones sanitarias en el sector de la restauración. El gobierno planea además prohibir que los no vacunados acuden a ciertos lugares, como bares o restaurantes.
Por segundo año, los fuegos artificiales de año nuevo, que suelen dejar muchos heridos, están prohibidos. El objetivo es no saturar los hospitales.
Entre las medidas, el gobierno recomienda teletrabajar y no invitar a más de 4 personas en casa.
Las manifestaciones públicas están prohibidas y los partidos de fútbol se juegan a puerta cerrada.
(26/11/2021)







