En aymara es el “Pueblo de los loros”, y por su ubicación — carretera La PazOruro, a 20 minutos del puente Vela— se puede contemplar la Cordillera Real, desde el Illampu hasta el Illimani. En este destino turístico se camina entre montañas que tienen formas de rostros, y los pobladores de la comunidad de Amachuma son los anfitriones y encargados de proteger los chullpares o monumentos mortuorios precolombinos.
“El Valle de Kaque Marka recibió ese nombre porque antiguamente sobrevolaban bandadas de loritos. Hoy se pueden apreciar pequeños grupos de aves en épocas calurosas”, comenta Hidelberto Márquez, jefe de la Unidad de Turismo de la Alcaldía de la ciudad de El Alto.
Los pobladores de la comunidad Amachuma, perteneciente al distrito rural 10 del municipio alteño, reciben a los turistas con música, comida y entusiasmo por mostrar la vista privilegiada que tienen desde el mirador Kaque Marka. Aunque la mística está en los chullpares que se conservan desde hace más de 800 años y, según algunos, la energía se siente al aproximarse a los monumentos mortuorios que guardaron por años los restos de los antiguos y notables aymaras.

El Valle de Kaque Marka es un lugar que se caracteriza por las formaciones y erosiones geológicas que parecen rostros esculpidos en las montañas.
“Los rostros se fueron formando naturalmente por la erosión de la lluvia, viento y calor, éstos se asemejan a un inca e incluso a un monolito. Se insinúa que estos rostros han sido trabajados antiguamente por los señoríos aymaras que habitaban este Valle para rendir tributos o realizar ceremonias ancestrales, y también en las montañas se pueden ver estructuras de castillos”, agrega Márquez.
Los señoríos aymaras de Pacajes vivían en este territorio hace 1.200 años d.C. Entre los comunarios se comenta que los antiguos eligieron este lugar por el clima templado que tiene. En verano la temperatura llega a los 16 grados centígrados.

La historia de los Pacajes o Pakaxa se remonta al periodo de Tiwanaku imperial, es decir al periodo llamado expansivo. En esta etapa del proceso de la cultura Tiwanaku, según Ibarra Grasso, se percibe en forma homogénea “una sola cultura básica general, pero dividida en numerosos Estados independientes”.
Uno de los legados de los señoríos aymaras son los restos arqueológicos que hay en el Valle de Kaque Marka. Las chulIpas o chullpares son monumentos mortuorios, de 2 metros de altura aproximadamente, destinados a personajes de gran prestigio.
“Hay tres chullpares en Kaque Marka que fueron edificados de este a oeste, precisamente para que los primeros rayos del sol penetren el interior. Éstos fueron restaurados en el año 2007 y se hallaron restos esqueléticos, cerámica precolombina, herramientas de caza y vestimentas”.

Estudios arqueológicos determinaron que estos chullpares están construidos con arcilla, penca, y sus paredes están hechas de tierra arcillosa.
“Los chullpares fueron construidos como un monumento a un miembro de esta sociedad, siempre emplazadas en lugares celosamente elegidos para el descanso de sus seres queridos muchas veces, como es el caso de Kaque Marka, con una vista hacia una de las montañas tutelares que es el Illimani”, definió Roberto Carlos Hidalgo, antropólogo.
Además de los chullpares, en el Valle está el Mirador natural de Kaque Marka con más de 500 metros de recorrido y ubicado a 4.000 m.s.n.m. Con un panorama de 360º se puede ver: al norte el imponente nevado Huayna Potosí y las zonas de Atipiris y Alpacoma de la ciudad de El Alto, al este se luce el Illimani y el Mururata, mientras si uno mira al sur están las erosiones y al oeste la comunidad Amachuma y una alfombra de plantas y hierbas medicinales como la chilca, que se utiliza para aliviar inflamaciones y dolores reumáticos, la k’oa y el cedrón.

“Para muchas personas es difícil creer que El Alto posea un sitio natural como éste, por esta razón es considerado el Jardín del Edén alteño por la diversidad de flora y fauna que alberga, realmente es un sitio ideal para tomar fotografías y pasar un fin de semana en contacto con la naturaleza”, menciona Márquez.
Los comunarios, quienes se dedican principalmente a la agricultura y a la producción de leche, comentan que hay halcones, bandadas de pájaros, zorros andinos y “si uno es cauteloso y paciente, puede ver vizcachas y cuyes en las paredes montañosas”. El Valle de Kaque Marka es una opción para quienes desean salir de las bulliciosas calles y caminar en medio de montañas.
Es otro de los destinos turísticos alteños a bajo costo donde se puede apoyar directamente a la comunidad comprando sus productos o contratando sus servicios. Junto a este Valle, el cementerio de Milluni, el nevado Huayna Potosí, las lagunas Roja y Esmeralda y Apachetas son algunas opciones para sentir la diversidad del municipio alteño.







